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martes, 5 de febrero de 2013

Joe Hisaishi.

Nuestros amigos de Ounomachi, una web que degrana lo mejor del mundo del manga, anime y videojuegos nipones, nos traen este mes un artículo sobre uno de los mítos de la música japonesa, uno de esos nombres que cualquiera fan de las películas de Ghibli -si es que hay alguien que no lo sea- reconocerá al instante, el de el compositor Joe Hisaishi. 

Ya es bastante difícil seguirles la pista a los numerosos actores y directores que protagonizan la industria audiovisual japonesa, por lo que mucho más fijarse en los responsables de un apartado importante pero discreto como es el de la banda sonora. Pero si hay un compositor que se ha ganado a pulso su fama, ése es sin duda Joe Hisaishi. Su nombre hace recordar grandes películas como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro y otros clásicos animados del siempre bienvenido Studio Ghibli, y puede que por eso sea conocido en el extranjero como “el John Williams japonés”. Descubramos, pues, un poco más sobre este ilustre personaje.

Joe Hisaishi nació en Nagano en diciembre de 1950. Su verdadero nombre es Mamoru Fujisawa, y descubrió su pasión por la música a la tierna edad de los cinco años, cuando empezó a tomar clases de violín. Más tarde, terminados sus estudios de secundaria, ingresó en el Colegio de Música Kunitachi para especializarse en composición musical. Durante los años setenta, el auge de estilos como la música popular japonesa, la música electrónica y la música new-age influenciaron en gran medida el suyo propio. De hecho, su nombre artístico proviene del famoso músico Quincy Jones (siendo “Kuishi” la transcripción fonética de “Quincy”, que se puede escribir con los mismos ideogramas que “Hisaishi”; y “Joe” viene de “Jones”).


En 1974 logró componer por fin de forma profesional, en este caso para un pequeño proyecto animado de nombre Hajime Ningen Gyatoruzu (“Gyatrus, el primer hombre”). Éste y otros proyectos tempranos como Sasuga no Sarutobi o Futari Taka los firmó todavía con su verdadero nombre. En 1983, una compañía discográfica le recomendó para crear el álbum de una película de animación aún en proceso: Nausicaä del Valle del Viento. Hisaishi y Hayao Miyazaki, el director del film, se hicieron muy amigos, y por ello trabajarían juntos en cantidad de proyectos futuros.

El gran impacto que causaron sus bandas sonoras durante la colaboración con Ghibli le aportaron un increíble éxito profesional como compositor, y terminaría siendo uno de los nombres clave en el mundo de la animación durante los años ochenta. Si bien su trayectoria está especialmente vinculada al estudio de Miyazaki, lo cierto es que desde los años ’80 ha participado de forma esporádica en otras series animadas, de mayor o menor repercusión, que han ayudado a asentar su condición de músico de calidad. Genesis Climber MOSPEADA y Venus Wars, dos clásicos de la ciencia-ficción, cuentan con su firma en el apartado sonoro, como también hacen las películas segunda y tercera de la popular franquicia Mobile Suit Gundam. Arion, Robot Carnival y Kimagure Orange Road: The Movie son otros de los títulos que tuvieron la suerte de incluir sus melodías.


Y como nota curiosa, destacar que el japonés ha puesto su sello en el mundo de los videojuegos, aunque de forma mucho menos prolífica: Tengai Makyou II: Manjimaru fue el primero de ellos, un RPG para PC-Engine que no salió de Japón, pero que brilló por su historia y su notable banda sonora; el segundo es Ni no Kuni, una fábula rolera para Nintendo DS y PlayStation 3, que desde este viernes pasado se puede encontrar en las tiendas de toda España. Así mismo, con el crecimiento de su carrera se le abrieron multitud de puertas en la industria, y así es como ha llegado a participar en proyectos de todo tipo, desde películas hasta series de televisión, pasando por curiosidades como la música para los Juegos Paralímpicos de Invierno de 1998 o anuncios de todo tipo.


Pero como bien sabrán los lectores de este blog, Hisaishi no sólo es famoso por su trabajo en producciones animadas. Durante las últimas dos décadas se ha convertido en el compositor estrella de Takeshi Kitano, con el que ha colaborado en multitud de películas a la hora de crear las correspondientes bandas sonoras. Entre los títulos surgidos de esta amistad, destacan nombres como Escena en el mar, Sonatine, Kids Return o Hana-bi, aunque posiblemente las melodías más conocidas provienen de El verano de Kikujiro, Brother y Dolls, tres filmes que también tienen una gran importancia en la carrera del célebre director nipón.

Lo último relevante del compositor en terreno cinematográfico lo podemos encontrar en Despedidas, la conocida historia de Yōjirō Takita que ganó un Óscar en 2009. Ídem con Watashi wa Kai ni Naritai (“Preferiría ser una concha de mar”), del director Katsuo Fukuzawa, que también ha logrado una cierta repercusión gracias en parte a las estupendas melodías que acompañan al apartado visual. De forma más reciente, podemos encontrar nuevos temas suyos en la serie Saka no Ue no Kumo (“Las nubes sobre la cuesta”) de la NHK.


Como resultado por sus años de trabajo, Hisaishi ha sido galardonado por los Premios de la Academia Japonesa como mejor músico en seis ocasiones, la última de ellas en 2009 por su trabajo en Ponyo en el acantilado. Entre los numerosos premios que ha recibido se encuentra también el 48º Premio Amateur que recibió en 1997 de manos del Ministro de Educación, reconociéndolo así como una figura influyente dentro de la industria cinematográfica, y la Medalla de Honor otorgada el Día de la Cultura, que recibió en la variante con cinta morada por su contribución al desarrollo artístico.

Y ya para concluir el artículo, nos gustaría destacar que el compositor ha celebrado numerosas actuaciones en vivo por todo el mundo y que ha participado con algunas de las orquestas más prestigiosas, como la New Japan Philharmonic. En Internet se pueden encontrar multitud de vídeos con sus actuaciones, e incluso algunos conciertos enteros, como el World Dream Orchestra ’06. El mejor de ellos es claramente el que se celebró en agosto de 2008 en conmemoración por los 25 años trabajando con Ghibli, un concierto espectacular que tuvo lugar en el Nippon Budōkan y en el que participaron más de 1100 personas entre la orquesta, el coro y una banda de música.


Esperamos que este artículo os haya suscitado un interés renovado por el célebre compositor y os anime a escuchar más de sus creaciones. Nosotros, de momento, esperamos que el bueno de Hisaishi siga trabajando durante algunos años más para seguir deleitándonos con sus estupendas melodías.

lunes, 22 de octubre de 2012

JoJo’s Bizarre Adventure, 25 años de historia.

El pasado día 5 de octubre se estrenó el primer episodio de JoJo’s Bizarre Adventure (JoJo no Kimyou na Bouken, en japonés), un anime basado en el manga homónimo de Hirohiko Araki que por una larga serie de razones es una de las series más importantes del cómic japonés. No sólo se trata de una de las series más longevas jamás publicadas en Japón, sino también de toda una obra de culto reconocida tanto por aficionados como por mangakas. JoJo ha sentado la base de muchos de los shōnen actuales como Bleach, Shaman King o Hunter x Hunter, y no hay duda de que es uno de los mangas más influyentes y respetados en Japón.

Pero antes de entrar en detalles, dediquemos primero un momento a conocer su historia. JoJo’s Bizarre Adventure empezó a publicarse en 1987 en las páginas de la revista Shōnen Jump. La trama, desplegada de momento en ocho partes, nos presenta las trepidantes aventuras de varios miembros de la familia Joestar, que por cosas del destino tendrán que enfrentarse a fatalidades de todo tipo. En la primera parte, Jonathan Joestar (hijo del aristócrata inglés George Joestar) vivía una vida tranquila hasta que su padre acogió al joven Dio Brando en su hogar, debido a una deuda moral que tenía con el padre de éste al haberle salvado la vida. Dio, ambicioso y calculador como él solo, está obsesionado por quitarle a Jonathan todo lo que tiene y empieza a atormentarle la vida. Durante una pelea con él, Dio descubre los poderes de la máscara de piedra que los Joestar guardan en su casa, y decide usarla para convertirse en el ser más poderoso de la Tierra, un acto que marcará la historia de los Joestar para siempre…

El anime del que hablamos adapta este primer arco argumental, y de momento parece que lo hace de forma bastante acertada. El pequeño estudio David Production (Ristorante Paradiso, Ben-to) es el encargado de dar vida una vez más a la familia Joestar, bajo la dirección de Naokatsu Tsuda y Kenichi Suzuki, todo acompañado por la banda sonora del compositor Hayato Matsuo. Cabe destacar que aunque el opening es de creación propia (interpretado por actor de doblaje que hace de Dio), el ending es el tema Roundabout del grupo inglés Yes, reflejando así la importancia que tendrán las bandas de pop y rock en posteriores segmentos de la historia. Ahora bien, si seguiremos viendo o no el resto de partes es algo que sólo el tiempo dirá, aunque de momento el número de episodios sugiere que hay muchas papeletas para ver Battle Tendency en movimiento.

El manga, que este año celebrará su veinticinco aniversario, lleva ya la friolera de 107 tomos en su haber. Para facilitar la lectura a los que quieren empezarlo, el autor ha dividido la historia en partes para que sea más asequible y les ha asignado nuevos nombres respecto a los que usó originalmente, a saber: Phantom Blood (primera parte, tomos 1 a 5), Battle Tendency (segunda parte, tomos 5 a 12), Stardust Crusaders (tercera parte, tomos 12 a 28), Diamond is Unbreakable (cuarta, tomos 29 a 47), Vento Aureo (quinta, tomos 47 a 63), Stone Ocean (sexta, tomos 64 a 80), Steel Ball Run (séptima, tomos 81 a 104) y JoJolion (octava y última parte hasta el momento). Cada una cuenta las aventuras de un protagonista diferente, todos descendientes de Jonathan Joestar, y aunque al principio parecen ser inconexas, están ligadas de un modo u otro por la presencia del malvado Dio Brando.

Un tema la mar de interesante es la increíble evolución que ha sufrido el dibujo de la obra desde que empezó hasta ahora. La saga recuerda mucho a otro clásico de la época, Hokuto no Ken, apostando por los personajes hipermusculados y mucha tinta en los escenarios, pero a su manera conserva un estilo propio más que reconocible. A través de las partes tercera y cuarta se empieza a vislumbrar una cierta estilización en los personajes, con proporciones mucho más ajustadas y realistas. Ya a partir de la quinta, y en especial en las últimas sagas, la estética de los personajes se ha vuelto mucho más andrógina, con un diseño mucho más moderno respecto al original.

Otra característica importante son los llamados “Stands”, que hacen su primera aparición en el tercer episodio del manga y que se han mantenido como un elemento clave en la trama. Los Stands son representaciones físicas de la fuerza vital de cada persona, y cada uno tiene una habilidad única en su tipo, siempre con asombrosos resultados. Aunque empezaron teniendo nombres basados en las cartas del tarot, la gran afición musical del autor hizo que a partir de la cuarta parte empezaran a tener nombres de grupos o canciones, encontrándonos así con ejemplos como Killer Queen, Metallica, Foo Fighters o Tubular Bells. JoJo fue uno de los primeros manga (si no el primero) en introducir la idea de poderes individuales para cada personaje, algo que más tarde inspiraría habilidades similares como las frutas del diablo de One Piece o las zanpakutō de Bleach. La serie de videojuegos Shin Megami Tensei: Persona, de Atlus, también bebe mucho de este concepto, asignando a sus protagonistas una Persona con aspecto muy similar al de los Stands.

Pese a su tremendo éxito, es curioso que las adaptaciones animadas que ha habido hasta el momento hayan sido escasas y de calidad bastante cuestionable. El estudio A.P.P.P. lanzó en 1993 una miniserie de seis OVA adaptando la segunda mitad de Stardust Crusaders, asumiendo que el espectador ya la conocía de antemano. No fue hasta 2001 cuando decidieron crear una precuela de siete OVA que cubriera el principio del viaje, ofreciendo algo de contexto a aquellos que no sabían muy bien de qué iba la cosa. Aunque bien resumida, la serie se dejaba en el tintero varios elementos importantes y cambiaba por completo el estilo gráfico de los personajes, lo que no impidió que gozara de cierto éxito entre los seguidores más acérrimos.

Más tarde, coincidiendo con el veinte aniversario del manga, A.P.P.P. estrenó una película en 2007 basada en la primera parte, una adaptación que por desgracia no contó con el beneplácito de los fans y ni el propio autor (en gran parte por la cantidad de modificaciones que se habían realizado respecto al original) y por ello nunca se lanzó en DVD, con lo que sólo han podido verla los pocos afortunados que fueron al cine. Aun así, esto no impidió la salida de un juego de acción para PlayStation 2 que esta vez contaría con la supervisión de Araki para asegurar la fidelidad de la historia.

Y ya que hablamos de videojuegos, a finales de 1998 el mismo equipo responsable de la creación de Street Fighter III (la gente de Capcom son grandes fans de la serie) lanzó el juego de lucha JoJo’s Bizarre Adventure para recreativa. El juego apareció también en PlayStation, y más tarde en Dreamcast junto a la segunda versión que sólo había salido en arcade. En julio de 2002 se lanzó en Japón un videojuego para PlayStation 2 que cubría toda la historia de Vento Aureo, el quinto episodio del manga. Se trata de un juego de acción con unos gráficos cell shaded bastante resultones para la época, que cuenta con numerosas misiones a completar y se puede usar a todos los protagonistas, con sus Stands y sus respectivos poderes. Estuvo a punto de salir en occidente bajo el nombre GioGio’s Bizarre Adventure, pero las numerosas referencias musicales impidieron que saliera del país nipón por temas legales. La última sorpresa en este campo la dio Namco-Bandai hace unos meses, anunciando el título JoJo’s Bizarre Adventure All Star Battle para PlayStation 3, otro juego de lucha desarrollado por CyberConnect2 en el que se dan encuentro personajes de todas las partes del manga.

Y con esto llegamos al final de este artículo. Debido a la celebración del 25 aniversario, este año han aparecido numerosos homenajes relacionados con la obra de Araki: desde la propia serie animada hasta novelas, promociones en Google+ e incluso una exposición itinerante en Japón. Aquí en España hemos recibido de forma indirecta el cómic Rohan en el Louvre, un spin-off sobre uno de los personajes de la cuarta saga, pero todavía no hay noticias sobre la posibilidad de ver el manga original en nuestras tierras. Mientras esperamos, os animamos a que veáis el primer episodio para introduciros en el peculiar mundo de JoJo’s Bizarre Adventure, una obra legendaria que es sin duda uno de los mejores manga jamás creados.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Steins;Gate



Como cada mes nuestros amigos de la web imprescindible de manga, anime y videojuegos Ounomachi (que os recomendamos que la visitéis diariamente), nos traen una reseña de una serie anime, "Steins;Gate", una de las imprescindibles del 2011.


Es difícil escribir una reseña para recomendar un anime con tantas y tantas series en el mercado, mucho menos cuando todo el mundo tiene sus gustos y no siempre se puede acertar. Sin embargo, hay algunos títulos que por su calidad indiscutible son apuestas seguras a la hora de descubrírselas a alguien. Steins;Gate es una de esas series. Ciencia-ficción y animación se de la mano para dar paso a una historia digna de los mejores escritores del género, llena de sorpresas y grandes momentos que le dan el honor de competir por el puesto de mejor anime de 2011.

La historia tiene lugar en el barrio de Akihabara, conocido por ser la meca de la electrónica y la cultura otaku. El 28 de julio de 2010, un joven científico llamado Rintaro Okabe (“Okarin”, para los amigos) acude a una conferencia sobre viajes temporales, sólo para descubrir que Kurisu Makise, una famosa investigadora con la que había hablado minutos antes, está muerta en el suelo sobre un charco de sangre. Aturdido aún por el acontecimiento, Rintaro sale a la calle y le envía un mensaje a su amigo Daru informando de lo sucedido. Pero entonces, ocurre algo aún más extraño: la gente a su alrededor desaparece de repente. Pronto descubre que la conferencia no ha tenido lugar, que un satélite se ha estrellado en el edificio y que... ¡sorpresa! Kurisu sigue vivita y coleando. Parece ser que el microondas-teléfono que inventó es en realidad una máquina del tiempo capaz de enviar mensajes de texto al pasado, y que el SMS que envió cambió su línea temporal. El grupo de amigos decide usar el aparato para mejorar sus vidas, sin saber que sus inocentes ideas no tardarán en provocar graves consecuencias.


Y es que éste es el tema principal de la trama, el concepto de acción-reacción, de causa y efecto. Los protagonistas aprenderán a las malas que jugar con el tiempo no es como jugar con la consola, y que deberán enmendar los muchos entuertos que realizan a lo largo de la serie. Y hablando del anime, destacar que en realidad no se trata de una producción original, sino que es una adaptación de la novela visual desarrollada en 2009 por 5pb. y Nitroplus. El juego es el segundo episodio de la franquicia de ciencia-ficción que empezaron con Chaos;Head y que continuó el pasado junio con Robotics;Notes, y aunque no guarda una relación directa con ninguno de los dos, sí que comparte algunos elementos y personajes que dan cierta sensación de unidad entre ellos.

Por su parte, el elenco protagonista resulta de lo más atractivo. Rintaro es un megalómano paranoico con pretensiones de científico loco, pero su buen corazón y sus vivencias en Steins;Gate nos mostrarán su lado más humano. Kurisu, el personaje femenino de más relevancia, también aparece como una sabelotodo malcarada, pero en el fondo es una tsundere de pura cepa que terminará ayudando a Okarin en su odisea temporal. El resto del grupo también su encanto, y aunque pueda parecer que su presencia es meramente trivial, todos juegan un papel importante (hay quien incluso crucial) en el desarrollo de la trama, así que hay que estar atentos a todos sus movimientos.

En cuanto al apartado técnico, la serie está producida por White Fox, un estudio bastante joven pero que sabe hacer las cosas bien hechas. La dirección corrió a cargo de Hiroshi Hamasaki y Takuya Sato, mientras que Jukki Hanada es quien se ha encargado de adaptar el guion del juego. Hanada ha hecho un trabajo excelente al aprovechar elementos de los distintos finales de la novela, reflejando así la variedad de desenlaces que podíamos encontrar en ella. Por otro lado, Kyuuta Sakai ha aprovechado los diseños originales de huke (creador de la franquicia Black Rock Shooter) y ha conseguido mantener su esencia a la vez que los dota de vida. Takeshi Abo completa la ficha técnica con su banda sonora, quizás el apartado menos llamativo, pero que aún así se adapta muy bien al ambiente de cada situación sin desentonar en ningún momento.



La estupenda combinación del trabajo de estos señores no sólo ha comportado un gran éxito, sino también un aluvión de productos derivados que pasan desde figuras hasta cameos en juegos de lucha. Sin embargo, lo más destacado son las distintas publicaciones en forma de manga que se han editado a raíz del juego. Algunos son menos interesantes, como Steins;Gate: Shijou Saikyou no Slight Fever, que cuenta la historia desde el punto de Kurisu Makise; otros, por el contrario, ayudan a expandir el universo de la serie y a profundizar en la vida de ciertos personajes. Es el caso de Steins;Gate: Onshuu no Braunian Motion, que se centra en el casero de Okarin, y de Steins;Gate: Boukan no Rebellion, que muestra el pasado de Suzuha, la ayudante del casero en cuestión.

¿Hay algo malo que decir sobre este anime? Sí, que se acaba. 24 capítulos y un especial no son suficientes para saciar la sed de viajes temporales con las que te deja al verlo. Excelente en todos los sentidos, desde la animación hasta la dirección. Los detalles científicos son ciertos al 100% e incluso se han tomado la molestia de incluir algunos guiños a temas de Internet muy populares en su momento. Puede que resulte un poco lenta en su parte central, pero es difícil achacarle algún defecto serio viendo que es un producto tan redondo. Los actores de doblaje también han hecho un trabajo tremendo, sin duda algunas de las mejores interpretaciones del año y de sus carreras. Por suerte, este otoño se estrena una película que pretende continuar un poco más las aventuras de Okarin, aunque tendremos que esperar un poquito más para poder verla.


Creo que ha quedado bastante claro que hay que verla, sí o sí. De hecho, no deberíais ni estar leyendo estas líneas, vuestra obligación es empezar a devorar los episodios desde ya. No importa si no os gusta la ciencia-ficción. Es más, no importa si os gusta siquiera la animación. Steins;Gate es una de las mejores series que aparecieron el año pasado y merece ser disfrutada por todo el mundo. Preparaos para todo tipo de misterios, teorías, conspiraciones y sorpresas, porque es lo que os vais a encontrar en dosis muy bien preparadas. ¡Ciencia al poder!


Puntuación: 9/10

martes, 10 de julio de 2012

Sakamichi no Apollon


Nuestros amigos de la web imprescindible de manga, anime y videojuegos Ounomachi (que os recomiendo encarecidamente que la visitéis), nos traen hoy la reseña de uno de los mejores animes del año, "Sakamichi no Apollon" dirigido por el responsable de títulos tan emblemáticos como "Cowboy Bebop" o "Samurai Champloo", Shinichiro Watanabe. Con ella iniciamos desde aqui una colaboración con ellos en la que nos acercarán reseñas y artículos sobre manga y anime, creo que no podíamos iniciarla con mejor pie que con esta magnífica reseña:



Recientemente ha terminado una de las series de anime más importantes del año, e incluso nos atreveríamos a decir que también la mejor. Sakamichi no Apollon es un título que lo tenía todo para convertirse en un bombazo y así ha sido, así que si todavía no la conocéis, os invitamos a que sigáis leyendo para descubrir por qué le echamos tantas flores.
Empecemos primero por detallar un poco la historia. Ambientada a mediados de los años sesenta, la trama se desarrolla en un ambiente rural que todavía se recupera de las heridas de la guerra, pero que a su vez empieza a verse muy influenciada por el contacto con América. Kaoru Nishimi, un estudiante modelo, llega a este pueblo de Kyushu después del enésimo traslado por culpa del trabajo de su padre. Aunque viene de familia rica y siempre saca buenas notas, la verdad es que Kaoru es un chaval un poco introvertido que no sabe relacionarse bien con los demás, así que una vez conoce a Sentaro Kawabuchi (al que todos temen por sus pintas de delincuente), parece que la tragedia está servida. Sin embargo, gracias a la interacción de la delegada de clase, Ritsuko Mukae, los tres empiezan una entrañable amistad que se verá fortalecida por un factor muy especial: su afición por el jazz, un estilo musical con el que tendrán muchas experiencias y que terminará marcando sus vidas para siempre.


El desarrollo, muy en la línea de cualquier josei, nos muestra la vida de estos personajes y sus relaciones amorosas, sin caer en ningún momento en lo cursi ni lo empalagoso. Además, nos gustaría destacar la increíble evolución que sufren estos protagonistas, que en ningún momento pecan de parecer planos o aburridos. Kaoru es el más racional, pero también el más cerrado, aunque pronto aprenderá a compartir su vida con los demás. Sentaro tiene fama de bruto, pero es un trozo de pan que nada tiene que ver con los rumores que circulan sobre él y sólo busca un lugar al que pertenecer. Ritsuko, a su vez, está entre lo adorable y lo encantador: un cielo de persona que tiene mucho miedo de mostrar sus sentimientos, pero que deberá aprender a ganar el valor suficiente para confesarlos. Cualquiera de ellos podríamos ser nosotros, son un reflejo muy real de ese momento que todos vivimos como adolescentes, y en cierto modo ése es el gran encanto que tiene este anime.
El manga se estuvo publicando desde 2007 en la revista Flowers de Shogakukan y terminó el pasado enero con un total de nueve tomos, más un décimo extra con pequeñas historias sobre los personajes secundarios. Así como quien no quiere la cosa, su autora, Yuki Kodama, ganó el Premio Shokakukan a la mejor obra en la categoría general, demostrando una vez más que ésta no es una historia cualquiera. Por su parte, el reparto de la adaptación animada es de lujo no, de súper lujo. La dirección está a cargo nada menos que de Shinichirō Watanabe, una leyenda del anime que ha firmado series tan memorables como Cowboy Bebop o Samurai Champloo. El guion, de Ayako Katou y Yūko Kakihara, adapta de forma muy fiel la obra original, que se ve reforzado por los diseños del siempre elegante Nobuteru Yūki (La visión de Escaflowne, Space Battleship Yamato 2199). Y rematando la jugada, al mando de la banda sonora nos encontramos a Yoko Kanno, conocida por sus excelentes composiciones en series como las ya mencionadas Cowboy Bebop y Escaflowne.


En cuanto al apartado técnico, nos alegra decir que comparado con la racha de animes mediocres que están inundando el mercado en los últimos años, éste saca sobresaliente como poco. Tezuka Productions y MAPPA (a la que algunos ya consideran la nueva Madhouse) han hecho un trabajo excelente con la animación, con fondos muy detallados y un efecto sombreado en los personajes que les dota de un relieve muy resultón. Mención especial a los momentos en que los protagonistas tocan sus instrumentos, con unos movimientos tan fluidos que parece imposible que estemos viendo una producción televisiva. Sin duda, toda una lección para la mayoría de estudios, que cada vez bajan más la calidad de sus obras.
Sin embargo, no todo son fuegos artificiales. Si tuviéramos que destacar algo negativo de esta serie, sería la duración. El canal noitamina (¡maldita seas, noitamina!) que emitía la serie sólo programó espacio para un bloque, o lo que es lo mismo, 12 episodios: una duración claramente insuficiente para un manga que tiene nueve tomos en su haber. El director Watanabe ha hecho todo lo posible para encajar la mayor parte, y de hecho ha conseguido adaptar de forma muy fiel el contenido de la historia, pero el ritmo resulta demasiado acelerado y ha sido inevitable suprimir algunas escenas que ayudaban a entender el contexto de la trama, sobre todo en el episodio final.


A pesar de todo, esta lacra no empaña en absoluto el resultado, que sigue siendo una serie fantástica que no dudamos en recomendar a todo el mundo. Quizás haya pasado un poco desapercibido por no ser una historia de acción ni un thriller con giros demenciales, pero este anime (insistimos) es lo mejorcito del año, y no nos sorprendería en absoluto que después del éxito que ha tenido nos encontremos con un dorama que lo adapte en un futuro no muy lejano. Os animamos a que riáis, lloréis y os emocionéis con Sakamichi no Apollon y decidáis por vosotros mismos si es o no la grandísima historia que nos ha parecido a nosotros.

Puntuación: 9/10

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