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lunes, 22 de julio de 2013

Phantom: The Submarine

"Phantom: The Submarine" es un apasionante thriller surcoreano de submarinos, que sigue los esquemas y tópicos del subgenero para darnos un inteligente e intenso drama de connotaciones políticas, que destaca por su guión y las interpretaciones de sus protagonistas, Choi Min-soo (The Terrorist), uno de los actores más populares del momento, y el por entonces valor emergente Jung woo-sung (El bueno, el malo y el raro). 

Esta fue la octava película nacional más exitosa de 1999 con 365.000 entradas vendidas, muy por debajo de las 2.448.399 de "Shiri", película y año que marcarían un punto de inflexión de la industria del cine surcoreano, con un marcado incremento en recaudación en la taquilla de las películas nacionales, un aumento de la confianza dentro de la industria del cine y el comienzo de exportación del cine surcoreano al extranjero por medio de mercados y festivales. 

La película comienza con un marine que, aunque hizo lo correcto en una situación limite, es ejecutado por sublevación por un pelotón de fusilamiento. Todo es en realidad un montaje, y horas mas tarde despierta en una cama de un hospital, donde es obligado a iniciar una nueva misión en un equipo especial, un proyecto secreto del gobierno. Así entra el la tripulación del primer submarino nuclear de Corea del Sur, armado con ojivas nucleares. 
El submarino de la película se hace llamar “Fantasma” tanto porque no existe, es alto secreto y la opinión pública lo desconoce por completo, como porque la tripulación que esta formada por ex-soldados expedientados, e incluso falsamente ejecutados. 
Esta misión esta llena de secretos y parece que el gobierno volverá a olvidarse de él, y de lo que es correcto. 

 
 
Ademas de mostrarnos una tensión psicológica y bélica, "Phantom: The Submarine"  es una mirada crítica política y social de Corea del Sur, y una metáfora sobre su historia dominada por las invasiones extranjeras. Por ello, aunque podría haberse centrado en la guerra fría entre Corea del Sur y del Norte, se ha buscado como "enemigo" a Japón, país invasor y dominador durante años, y con quien aún comparte conflictos políticos como el derecho por la isla Dokdo. 

Esto la hace más global, y es que los discursos fascistas o "heroicos" de sus personajes, ciertas situaciones, incluso la película en general, podrían estar sacados de cualquier situación fílmica de la guerra fría rusa-estadounidense. Aunque es verdad que no se pueden negar las influencias que "Phantom: The Submarine" recibe de ciertas películas de submarinos ("Marea Roja" se estrenó cuatro años antes que esta, en 1995), sabe distanciarse y buscar su propia identidad, gracias a su guión oscuro, y su tono cruel. 

Antes de debutar en la dirección con “Barking Dogs Never Bite”, maravillar internacionalmente con "Memories of Murder", y convertirse en uno de los directores mas exitosos de Corea del Sur con "The Host", Bong Joon-Ho era uno de los firmantes del excelente guion de esta película, junto a nada menos que Jang Joon-hwan (Save the green planet) y Koo Seung-joo (Long and winding road).
La película no solo esta llena de diálogos profundos y personajes patológicamente muy complejos, sino con momentos muy crueles, como el momento en que los soldados surcoreanos son obligados a oír los agónicos gritos de desesperación y las palabras de socorro de la tripulación, a punto de morir, de un submarino japonés al que acaban de atacar. 

La dirección de Min Byung-Chun, que después se volvió más ambicioso con el film de ciencia ficción "Natural City," aunque influenciada por el cine de Hong Kong los 90, es excesiva a la hora de intentar trasladar el caos, la agonía y angustia por el que los protagonistas pasan dentro del submarino. La cámara se mueve caóticamente, y la iluminación y fotografía deslumbra y marea. 

Como he comentado el otro punto fuerte de la película es el reparto, las actuaciones de sus dos protagonistas: Choi Min-Soo, intenso como siempre, aquí como un implacable comandante de submarino que al ser traicionado por su gobierno decide sacar su vena mas patriótica, psicótica y déspota, y atacar a Japón para así vengarse y devolver la gloria a Corea. 
Y Jun Woo-sung, quien también con mucha fuerza interpreta a un marine traumatizado por un pasado trágico, que se rige por sus sentimiento y por lo correcto aunque esto le cueste enfrentarse con sus superiores. 
El enfrentamiento y la interrelación entre estos dos personajes y pedazo de actores, atrapados por los conflictos, oscuridad y claustrofobia del submarino, la traición gubernamental y la política exterior, se intensifica hasta el final. Ambos tienen sus razones e ideales claros y no cederán. 

A Choi Min-Soo, que ya llevaba algunos años triunfando y maravillando a los surcoreanos en el cine y televisión, con  trabajos como “Sandglass“ y “Terrorist”, película y serie que marcaron a una generación, y a Jung Woo-Sung, que unos años antes del estreno de este film entusiasmó y marcó con su interpretación en “Beat”, le acompañan un buen puñado de secundarios de ahora y la época, a destacar un joven Seol Kyung-Gu en uno de sus primeros papeles, un actor que un par de años después se convertiría en la estrella que es en la actualidad con películas como “Peppermint Candy”, “Public Enemy” y “Oasis”.

Sin ser un título de acción de finales de los 90 tan icónico como "Shiri", vale la pena recuperar esta película de 1999, unos años en que el cine surcoreano empezaba a acerse más conocido en occidente gracias a títulos tan intensos y políticamente comprometidos como este "Phantom".

Puntuación 7/10

martes, 16 de julio de 2013

Akira, 25 aniversario de su estreno en Japón.


“Neo-Tokyo está a punto de E-X-P-L-O-T-A-R”. Ese era el eslogan del poster, en el que un chaval con una especie de lanzamisiles futurista enorme aparecía por delante de una metropolis. Tras verlo en una revista de cine allá por 1992, sabía que tenía que ver ese film, y la película (que había pasado por el Festival de Sitges del año anterior) no tardaría mucho en llegar hasta el cine de mi barrio en el mes de Julio.
No es que tenga una gran memoria (más bien lo contrario), sino que gracias a la hemeroteca virtual de La Vanguardia he podido averiguar la fecha concreta en que vi “Akira”: el 17 de Julio de 1992, una semana antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y casi cuatro años justos después de su estreno original en Japón. La sesión fue muy especial, mi cerebro quedó frito y seguramente fue algo parecido a lo que debieron sentir los espectadores en el estreno de “2001” de Kubrick. No había visto nada igual a aquel festival de luces, explosiones y sci-fi metafísica.

Hoy, 16 de Julio de 2013, se cumple el 25 aniversario del estreno en Japón de “Akira”, el 16 de Julio de 1988, sin mucha discusión no solo uno de los títulos más influyentes del mundo de la animación, sino posiblemente del cine moderno. Katsuhiro Otomo adaptaba a la gran pantalla su propio manga, por entonces aún inacabado, sintetizando esas más de 2000 páginas de su obra en las dos horas de animación más electrizante que se hubieran visto hasta el momento.

Un auténtico cóctel molotov de animación hiperrealista, lleno de ciencia ficción metafísica, bandas de moteros, un gobierno opresivo y lleno de secretos, drogas, acción explosiva (todo lo que puede explotar, efectivamente explota), y dos personajes, Kaneda y Tetsuo, destinados a enfrentarse.

La película comienza situándonos 38 años después de la tercera guerra mundial, mostrándonos la explosión que arrasó Tokyo, que sirvió como espoleta del conflicto. Las siguientes imágenes nos llevan a una pelea entre dos bandas de moteros, la liderada por Kaneda y la de los Payasos, en un Neo-Tokyo hipermoderno pero por lo que podemos comprobar de sociedad polarizada, en que la pobreza está en las calles. Tetsuo, el amigo de la infancia de Kaneda, siempre a su sombra, choca contra un extraño crío de pinta envejecida y piel azulada. El ejército, que aparece antes de que se den cuenta, se lleva tanto a ese crío como a Tetsuo, que quedará cambiado para siempre.
A partir de ahí descubriremos como un grupo revolucionario, con los que se aliará Kaneda en busca de su amigo, intenta indagar en los experimentos que realizó el gobierno, llevándonos a una aventura de proporciones épicas.

Las diferencias con el manga son muchas, algo lógico por tener que sintetizar esas más de 2000 páginas en las que no paran de pasar cosas, en apenas dos horas. Otomo optó por, primero, aligerar acontecimientos cambiando las situaciones, inventando un comienzo muy dinámico, en el que en apenas diez minutos ya nos ha puesto más que en situación, y utilizando algunos elementos que aparece en un contexto, en otras escenas. Para tratarse de todo un encaje de bolillos la película resulta una especie de versión ligera (en volumen) del manga, que termina encajando bastante bien.
Segundo, recortando personajes: el coronel adquiere un papel mucho más unidimensional, apenas aparece el líder de la banda de los payasos, o sobretodo a la líder de la secta Lady Miyako, que en el manga tiene un papel crucial. A otros simplemente los elimina completamente.

Y es que las diferencias son muchas, pero la esencia es la misma, o por lo menos muy parecida, dejando quizás algo más desconcertado al espectador que al lector. El primer visionado de la película es seguramente menos claro que una primera lectura del manga, comenzando porque –SPOILER- Akira apenas aparece físicamente a pesar de estar constantemente en boca de los personajes, convirtiéndose casi en el “Rosebud” del mundo del anime. La historia se mantiene en esa creación de un superhombre, esa búsqueda de la evolución humana, algo que termina por supuesto –SPOILER OTRA VEZ- con la destrucción total de individuo.

Además de ese aspecto metafísico de la historia, no es solo fascinante el uso de la tecnología y su actitud cyberpunk, sino también de los poderes sobrehumanos que despiertan en Tetsuo; cuando se estrenó el film comercialmente en España, en 1992, ya habíamos visto “Dragon Ball” y las ondas de poder, pero esto era desde luego otra cosa: aquí la destrucción era masiva y las muertes más sangrientas todavía. Es como si Tetsuo fuera un guerrero Super Saiyan para mayores de 18 años.

25 años después de su estreno “Akira” se ha convertido en una obra atemporal, que mantiene toda su fuerza y creatividad, que sigue presentándose adelantada a su tiempo. Visualmente sigue siendo un prodigio, todo el cuidado que puso Otomo en las técnicas usadas en la producción de la película sigue pagando réditos, y su imaginario se ha convertido en icónico: esas explosiones atómicas que luego han sido copiadas mil veces; las estelas de las luces de las motos, casi como si fueran las de Tron; Kaneda y Tetsuo gritandose los nombres, disparando el láser; la moto de Kaneda, la primera transformación de Tetsuo, con su brazo ciborg; su segunda transformación, gigantesca masa de carne y cables y hormigón, y todo lo que hay a su alrededor.

“Akira” abrió el camino al anime en occidente, marcando a toda una generación con historias sin concesiones que desde luego no eran para niños. Probablemente su papel fue clave en que dejáramos de hablar de “dibujos animados” y hacerlo de “animación”, como si le llegara la edad adulta a un género que parecía hasta entonces destinado casi por completo a los más pequeños.

viernes, 31 de mayo de 2013

Battle Royale, de Kinji Fukasaku.

Una de las películas japonesas contemporáneas más taquilleras, más notorias y más famosas entre el publico occidental es "Battle Royale", que rápidamente se convirtió en un film de culto. Esto se debió tanto por su violencia y su mensaje de rebeldía juvenil, como por su factura técnica y su guión memorable, fascinante y lleno de humor negro, además de esas presencia icónica de Takeshi Kitano. La película estaba por supuesto basada en la reconocida novela de Koushun Takami, recientemente publicada en nuestro país por Planeta dentro de su sello Booket, que reseñamos hace unos días

Con algunas diferencias con respecto a la obra original, tanto en cuanto a historia como a mensaje, y menos tiempo para el desarrollo de personajes, la película nos sitúa en un Japón imaginario con altas cifras de desempleo, violencia y protestas juveniles. El gobierno responde estableciendo la Ley BR (Battle Royale), en la que se selecciona a una clase de estudiante de secundaria para participar en un macabro juego, en el que se ven obligados a competir entre sí por su supervivencia, hasta que solo sobreviva uno de ellos. 
De los cuarenta y dos estudiantes que se ven obligados a participar en este cruel juego, la película se centra principalmente en tres de ellos, Shuya y Noriko, compañero y amigos de clase, y Shôgo, un estudiante transferido especialmente para la competición.

 
 
El veterano director Kinji Fukasaku, especialmente conocido por sus films de yakuzas de los años 70, crea audazmente  una convincente e inquietante película repleta de violencia, muerte y desesperación. Una aterradora película distópica con un ritmo trepidante, que se ve complementada con humor negro y absurdo, acción y suspense, y un buen número de momentos melodramáticos. 

La película va mas allá de la violencia gratuita si nos adentramos en la historia, y es que se profundiza en la psique de la juventud japonesa (y en general), en sus inquietudes, inseguridades y sentimientos, además de hacernos una sutil mirada crítica a la sociedad y educación, y un estudio de la conducción humana. 
Cada estudiante lucha por sus propios intereses, aunque la mayoría por su simple instinto de sobrevivir o miedo, también hay los que lo hacen por amor, desinterés o locura, representándose a lo largo de la historia de manera bastante comprensible. 

Hay mucho más debajo de lo superficial, de esos locos tiroteos, chorros y chorros de sangre, apuñalamientos, explosiones, desmembramientos... se cuestiona la sociedad y la política pasada, presente y futura de cualquier país, que no es capaz de mirarse a si mismo para buscar a culpables, antes de criminalizar al inocente, en esta ocasión a una enfadada y violenta juventud. 
Este futuro distópico de "Battle Royale" es una metáfora, un reflejo del Japón de los 1990, cuando estalló la burbuja económica del país, cuando la economía y sociedad japonesa se derrumbó, una situación que por desgracia también se puede trasladar a los tiempos actuales en nuestro país y diversos países en estado de crisis. 

 
 
La película cuenta con un reparto lógicamente juvenil, lleno de unos jóvenes actores que muestran la suficiente carga emocional que requiere sus papeles. La mayoría de ellos acabarían destacando y ahora son nombres frecuentes (y algunos de ellos de gran éxito y/o reconocimiento) dentro del panorama cinematográfico japonés, como Chiaki Kuriyama, Tatsuya Fujiwara, Aki Maeda, Taro Yamamoto, Kou Shibasaki, Masanobu Ando, Sousuke Takaoka y Takashi Tsukamoto.
Takeshi Kitano tiene un papel destacable en la película, como profesor hastiado y frustrado de la indiferencia y criminalidad de la juventud, que pierde la cordura y se convierte en un auténtico loco con mucha mala leche. Su presencia contribuyó sin duda en convertir a este film aun más en una obra de culto. 

"Battle Royale" es una película intensa y cargada de emociones, una película provocadora que va mas allá de la polémica, y detrás de ese entretenimiento puro y sin adulterar que es, se nos invita al diálogo. Una brutal obra de culto, que no solo no envejece sino que cada vez que la re-visionamos encontramos nuevos matices a reflexionar.

Puntuación 8/10

martes, 2 de octubre de 2012

Los siete samurais.

Para cerrar la celebración de nuestro quinto aniversario, hemos decidido elegir nuestras películas favoritas y reseñarlas. Es muy difícil seleccionar solo una película como "la mejor" que uno ha visto, suele ir por épocas y a veces uno tiene más frescas unas que otras. Pero desde hace ya tiempo, por una situación parecida, decidí que la mejor película que había visto era “Los 7 samurais”, y a día de hoy ninguna que haya visto le ha sobrepasado en el puesto.
Quitando (que ya es quitar) la gran influencia que tuvo, no solo en el propio género chambara, sino en la difusión del cine asiático en Occidente, esta es una obra maestra incontestable, rodada con una minuciosidad detrás de cada plano aplastante, y de un in crescendo emocional que, para mi, no tiene rival.
Protagonizada por habituales del cine de Akira Kurosawa, y auténticos monstruos de la interpretación como Toshiro Mifune o Takashi Shimura, no hay 207 minutos de cine que disfrute más que los de esta película.

La historia ha sido hecha y rehecha multitud de veces desde entonces: los campesinos de un pequeño pueblo deciden, hartos de los continuos saqueos de una banda de ladrones, intentar contratar a samurais para que defiendan al pueblo. No podían tener mejor suerte y contratan, apenas a cambio de la comida y el alojamiento durante la batalla, a siete samurais de muy distinta procedencia, seleccionados por un veterano de guerra como Shimada Kambei.




Esta es una de esas películas que se pueden ver una y otra vez, y aunque uno, que ya repite en visionados y se conoce la historia al dedillo, pretenda centrarse en el aspecto formal o fijarse en la multitud innumerable de detalles que le dan ese plus a la película, siempre acaba enganchado a la historia, a sus personajes. Kikuchiyo, ese samurai chiflado que guarda una historia detrás de esa locura constante. La relación de sensei-alumno entre Kambei y el joven Katsushiro. Ese momento de reflexión de Kyuzo, el experto espadachín, en esa escena llena de fuerza en la que juguetea con las flores mientras espera a dos de los bandidos para acabar con ellos. Rikichi, ese campesino decidido a que los bandidos no se lleven a ni una mujer más de su pueblo... y así,una, y otra, y otra.
Es una película perfecta a todos los niveles, lo que por una lado habla de la claridad de Kurosawa en la planificación, y de su rigurosidad en el rodaje. El guión es sensacional, con una historia central portentosa que se ramifica en varias subtramas que siempre suman a la central, y que por si fuera poco integra perfectamente detalles de la época, como las diferencias de estamentos, o la importancia del respeto a los mayores. La minuciosidad de Kurosawa en ese sentido es espectacular, por ejemplo en algo tan aparentemente azaroso como la manera de sentarse de unos y otros en las casas: todo esta en realidad perfectamente planificado, con el “mayor” de todos, normalmente el samurai Kambei, sentado por encima de los demás.
Los diálogos son una absoluta maravilla, personalmente me emocionan esas frases que dice Kambei, que van mucho más allá del simple pensamiento, auténticas perlas de la sabiduría de un hombre con mucha guerra a sus espaldas y que siempre se adelanta a lo que esté por llegar con absoluta claridad, sea bueno o malo.



Que decir de la puesta en escena: lógicamente el rodaje se fue de presupuesto y de tiempo, después de la reconstrucción de los decorados fuera de los estudios, y del equipo necesario para aspectos tan incontrolables, pero que Kurosawa necesitaba controlar, como la influencia de la naturaleza; el viento y la lluvia, que llegan en momentos de tensión y tristeza, marcan el tono de las escenas. Seguramente fue una completa locura, pero Kurosawa, que ya se había convertido en uno de los estandartes de la Toho, se salió con la suya, consiguiendo de paso un éxito atronador de público, y una obra maestra imperecedera.

Igual que Kambei decide que tienen que ser siete los samurais para poder defender el pueblo en condiciones, Kurosawa hace lo mismo con sus personajes, que están perfectamente calculados y todos tienen su momento y su razón de ser. Desde las escenas del reclutamiento, algo que a posteriori hemos visto en docenas de películas, a cada personaje se le asigna un rol, ya sea samurai o campesino, y todos acaban teniendo su importancia.
Kurosawa exprime perfectamente las personalidades de cada uno, también en las relaciones entre ellos: la admiración de Katsushiro por Kyuzo; los celos de Kikuchiyo con el mismo Kyuzo; el odio entre Manzo, el campesino que teme por la integridad de su hija, hacia Katsushiro; la camaradería de los veternos entre Kambei y Gorobei...

Técnicamente es toda una clase de como rodar para los que no sabríamos ni por donde empezar. Las transiciones espectaculares, la manera en que sabe siempre donde debe colocar la camara, las composiciones, como utiliza el movimiento de los actores, o el dominio del ritmo de Kurosawa, simplemente fascinante.
Y la banda sonora de Fumio Hayasaka, seguramente el más grande compositor de las bandas sonoras de los clásicos del cine japonés,con los temas recurrentes según sean unos u otros quien aparezcan en pantalla.



Realmente hay tanto que alabar que se me acaban los adjetivos. Técnicamente es prodigiosa, una película además muy ambiciosa que le pudo costar la carrera a Kurosawa de no haber contado con el favor del público como lo hizo.
Por otro lado la historia va empapando al espectador, los personajes van calando, y cuando comienzan a llegar los momentos tensos y las muertes, en esa gran batalla de tres días, la emoción se palpa en cada momento.
Como digo, cada vez que la veo acabo emocionado, como si estuviera en ese pueblo embarrado, con Kikuchiyo clavando un montón de espadas en el montículo a la espera de acabar con todos los bandidos que faltan, con Kambei lanzando flechas a los jinetes... y esa frase final, una vez ha pasado la tempestad, que siempre me encoge el corazón.

¿Hace falta decirlo? 11/10

Todo sobre Lily (All About Lily Chou-Chou)


Como este mes pasado celebramos nuestro quinto aniversario, hemos querido hacer unas entradas especiales en las que comentamos nuestras películas favoritas. Aunque es muy difícil solo destacar una única película, en mi caso me gustaría comentar “Todo sobre Lily". No se si es mi película favorita, o la mejor que he visto, lo que si tengo claro es que si que es y fue una película que me marcó profundamente, hasta tal punto que al volver a verla, al escuchar su banda sonora o simplemente al recordarla, me inunda un sentimiento de emoción y melancolía, y me pone la piel de gallina.


A través de un grupo de adolescentes y tres años de su vida, tanto dentro como fuera de la escuela, "Todo sobre Lily" nos hace un duro, realista y crítico retrato generacional, una mirada penetrante e inquebrantable en la vida y cultura de los jóvenes, donde el maltrato escolar, la delincuencia juvenil, el suicido, o las violaciones se tratan sin remilgos.

Yuichi Hasumi (Hayato Ichihara) es un adolescente sensible, que diariamente es intimidado por un grupo de jóvenes que anteriormente eran sus amigos. Por ello crea una pagina web dedicada a una cantante japonesa llamada Lily Chou Chou, para que él y otros fans puedan relacionarse y comunicarse, y expresar su amor por la cantante y sus verdaderos sentimientos.

Pero no es el único que tiene problemas en el instituto, Yoko Kuno (Ayumi Ito), también es acosada por las chicas del instituto, por ser más talentosa y guapa que ellas. Es también una joven solitaria y la única luz en la vida real de Yuichi, una luz que se va apagando poco a poco.
Ademas tenemos a Shusuke Hoshino (Shugo Oshinari) quien esta pasando un mal momento por la separación de sus padres. Un estudiante modelo que después de las vacaciones de verano vuelve a la escuela convertido en un autentico matón, un desalmado que hará la vida imposible a los demás estudiantes, capaz de infringir vejaciones a Yuichi, quien era su mejor amigo, y obligar a prostituirse a una compañera de clase, Shiori Tsuda (Yu Aoi).



Ser adolescente no es siempre divertido para todos, es una época en que las preocupaciones y las dudas comienzan a surgir. A pesar de que el mundo de los jóvenes puede parecer un mundo lleno de diversión y superficialidad, para muchos jóvenes a menudo es un autentico infierno.
Este es el mensaje de "Todo sobre Lilly", más que una películas sobre el crecimiento, estamos ante una película sobre la crueldad juvenil, el aislamiento y la soledad, todo sea dicho, fases del paso de la niñez a la madurez.

Los protagonistas de esta historia son jóvenes perdidos y desamparados, jóvenes con traumas muy profundos  y muchos problemas. Personajes muy complejos, desesperanzados, que liberan sus inseguridades y miedos por medio de actos escandalosos y repentinos de violencia, una violencia no mostrada de forma gratuita, sino real y dolorosamente triste, tanto para el agresor como para la victima.


Los actores de la película son en su mayoría adolescentes sin casi experiencia, pero su director, Shunji Iwai saca lo mejor de ellos, su naturalidad y su emoción, y lo hizo por medio de continuos consejos, explicándoles con paciencia lo que sienten y quieren sus personajes, e incluso interpretando con gestos para que lo imiten y muestren lo que quiere ver en su actuación.
Ademas de ello, como no, por medio de un guión con unos personajes muy bien desarrollados. Crea personajes muy fuertes, con gran carácter y reales con los que, de alguna manera o otra, los actores (y el espectador) pueden identificarse.

Cuatro actores son los que destacan, son los mayores protagonistas de la película, jóvenes que hoy en día ya han pasado de ser jóvenes promesas a actores reconocidos; Hayato Ichihara quien llegó a la fama sobretodo gracias a la serie de televisión "Rookies", y al que hemos visto en “Negative Happy Chain Saw Edge” y la película de Takashi Miike, “God's Puzzle”; Shugo Oshinari, quien ha trabajado con directores de la talla de Takahisa Zeze en “Heaven´s Story” y Ryuichi Hiroki en, entre otras “Egoist”.
Las chicas de la película han repetido en más de una ocasion de nuevo con el director, por lo que a Ayumi Ito ademas de haberla visto recientemenete en la ultima superproducion “Gantz” volvió a colaborar con Iwai en “Bandage” y “Hana and Alice”. Yu Aoi era la Alice de “Hana and Alice”, así como la única asiática en la película americana de Iwai, “Vampire”, pero tambien la hemos visto en películas como “Hula Girls” y la esperada “Rurouni Kenshin”.


La música es muy importante en esta película, un personaje más; ya el título es en referencia a un grupo ficticio creado en especial para la película, Lily Chou Chou, una cantante que compone música etérea y sugerente que podría compararse con la de la islandesa Björk.
La banda sonora, donde las canciones melódicas se contrarrestan con las piezas clásicas, es extraordinaria, capaz de mostrar emociones que solo con la música se pueden expresar.

Lily y su música es lo único importante y significativo en la vida de nuestro protagonista, ni le traiciona, ni le maltrata, ni le mete presión. Su música es lo único que le llena en su vida infernal en estos momentos. Busca el consuelo en la música y en la tranquilidad de los campos verdes mientras la escucha, huyendo de los horrores a los que diariamente se enfrenta en el colegio, en casa e incluso en las redes sociales que critican a su amada cantante.
Aunque sea solo por unos instantes, cuando escucha a su artista favorita, todos estos sentimientos de tristeza y la desesperación se disuelven, y es que la música, en ocasiones, puede tener "ese poder para salvar vidas".

Los momentos en soledad en los que nuestro protagonista escucha música tranquilamente en el campo, mientras aparecen en pantalla los mensajes de texto del foro sobre la vida y Lily donde participa el protagonista, sirven para mostrarnos los verdaderos sentimientos del joven, como monólogos interiores, un recurso muy interesante y original nunca visto (por lo menos por mi en el primer visionado de este film) que se utiliza con éxito.



Aunque la película toque temas muy delicados y nos muestre una adolescencia dura y unos jóvenes desarraigados, no estamos ante una película deprimente ni perturbadora, la atmósfera y el ambiente no es sombrío, sino de gran belleza, muy melancólica y contemplativa, donde se abarca el drama humano, el humor frívolo, y la violencia mas brutal con esos bellos paisajes de fondo.

La cinematografía del director Shunji Iwai es exuberante y creativa, con "Todo sobre Lily" creó uno de los films japoneses más bellos de la historia. Iwai, que se inspiró para realizar el guion de esta película viendo un concierto de la diva del pop hongkonés Faye Wong, y en una novela interactiva de internet propia del director; filma completamente en formato digital y nos proporciona una película con escenas fantásticas, muy oníricas e inolvidables, consiguiendo que los dolores de un adolescente inadaptado sean conmovedores, hermosos y poéticos.


"Todo sobre Lilly" es espectacular y emocional, una de esas películas que ningún aficionado al cine asiático debe perderse, es una de las imprescindibles e inolvidables cintas del siglo XXI.
La película nos lleva a lo largo de dos horas y media por la desgraciada y difícil vida de estos adolescentes, y lo hace por medio de flashbacks, escenas contemplativas de una conmovedora y melancólica belleza, y un ritmo pausado, lo que provoca que el espectador deba ser paciente y comprometerse, para ser absorbido por el "eter" de la historia y así se nos resulte imposible olvidarnos de ella, de su música y de los momentos llenos de emoción.


Puntuación: 10/10

viernes, 21 de septiembre de 2012

La semana de... Tetsuya Nakashima: Conociendo a Matsuko


Leí en un articulo sobre "Conociendo a Matsuko" (o “Memories of Matsuko”) que es como "Ciudadano Kane", solo que en vez de explicar a través de flashbacks la vida de un magnate de la edición, lo hace de una mujer acabada. No le falta razón, ya que la película de Tetsuya Nakashima del 2008 tiene por un lado el aire clásico, aunque sea de un musical de la Hollywood, es innovadora y rompedora como la mítica película de Welles, y explica la historia trágica de una persona de vida complicada para quien el recuerdo feliz de la infancia supone su única alegría. Miki Nakatani se llevó todos los premios habidos y por haber de forma más que merecida por su interpretación de Matsuko, esa desgraciada mujer que buscaba el amor y la comprensión con ahínco, pero a quien la vida solo le dio desgracias.

La policía encuentra en la orilla de un río el cadáver de una mujer, a la que identifica como Matsuko Kawajiri, una mujer de poco más de 50 años de aspecto desaliñado. Uno de sus sobrinos que no la llegó a ver es el encargado de recoger las cosas del pequeño apartamento en que vivía sola, y allí comienza a interesarse por la vida de su extraña tía, a la que comenzará a conocer través de las experiencias de quienes coincidieron con ella en su vida.


Basado en una novela de Muneki Yamada, Nakashima vuelve a hacer lo que mejor sabe, que es llevar a su terreno una historia ajena, convirtiéndola al cien por cien en material propio. Esta vez toma una tristísima historia personal, la vida de la desgraciada Matsuko, y le añade luz, color y música, convirtiendo el melodrama en un gran espectáculo. Una de las principales virtudes de la película es que se mantiene permanentemente fuera de convertir a su personaje protagonista en un guiñol . A pesar del tono cómico o como mínimo divertido con el que se reflejan las diferentes desgracias, el personaje siempre se mantiene como digno, o como mínimo no se convierte en alguien ridículo. Y eso a pesar de la tragedia que arrastra Matsuko, una joven a la que la desgracia le llega siempre a través de su bondad, comenzando por el momento en que siendo profesora se hace responsable de un crimen realizado por uno de sus alumnos. Con problemas de cariño por parte de su familia y especialmente de su padre, que se vuelca con su hermana enferma y la deja de lado, busca el amor en el exterior, en hombres que se aprovechan de su buena voluntad y de su carácter inocente para dejarla cuando se cansan. Uno de sus pocos hombros en los que llorar (y de los pocos personajes agradables del pasado de Matsuko) es el de Asuka Kurosawa, una chica de compañía reconvertida en actriz porno.


Miki Nakatani interpreta de manera soberbia a la protagonista Matsuko, moviéndose de manera espléndida en los límites del aspecto tragicómico de su personaje. La actriz, en un personaje de carácter optimista y vital a pesar de lo que le rodea, llena a Matsuko de realismo y dignidad, conectando con los sentimientos el espectador en todo momento. De la misma manera Nakashima rompe esa triste realidad de la protagonista con números musicales y escenarios recargados llenos de color, pero juega al solapar de manera excelente esos momentos de apariencia más divertida con otros (y al fin y al cabo, un fondo profundo) mucho más realistas.

Ambientada a lo largo de más de 30 años, son muchos los detalles que hacen que reconozcamos los cambios de época sin necesidad de que aparezca ningún cartelito, desde la ambientación y la puesta en escena, hasta esos pequeños detalles a los Nakashima siempre presta mucha atención, desde la música que suena de fondo hasta, como en cierta escena en que muere una persona, ver a Uri Geller doblando cucharas en una televisión encendida de fondo.


A nivel visual el film es absolutamente rompedor al convertir el melodrama en algo muy cercano a un musical del Hollywood clásico. Numerosos números musicales, orquestados por el compositor Takeshi Shibuya, multitud de escenarios diferentes, y ese aspecto creativo del director, capaz de introducir en cada plano docenas de objetos y referencias. Y actores, ya que el reparto de secundarios y cameos da para ver la película dos o tres veces. Desde Eita hasta Yusuke Iseya, pasando por Akira Emoto, Asuka Kurosawa o Teruyuki Kagawa interpretan a algunos de los personajes secundarios, pero ojo con los cameos de Anna Tsuchiya, Yu Aoi, Kou Shibasaki o Sora Aoi.

Por su carga de profundidad, tanto de la historia como del personaje, como por su extraordinaria forma de estar rodada, “Conociendo a Matsuko” es una de las obras maestras de Tetsuya Nakashima, capaz de hacernos reir y llorar en una película que envuelve el melodrama en fantasía y color. Y es que, como Matsuko, a pesar de no ser afortunado en la vida, o de no conseguir nunca que aquella persona a la que queremos nos quiera a su lado, o simplemente si recibimos una y otra vez malas cartas, no quiere decir que tengamos que bajar los brazos, y seguir viviendo la vida al máximo. Como Matsuko.

9 de 10

jueves, 20 de septiembre de 2012

La semana de... Tetsuya Nakashima: Kamikaze Girls


Una lolita que circula en ciclomotor sufre un accidente al chocar con una camioneta, y mientras vuela por los aires, se despide de su mundo: de su padre yakuza de medio pelo, de sus vestidos de Baby the stars shine bright, del buda gigante del pequeño pueblo donde vive, y hasta de su amiga Ichigo. Cuando está a punto de llegar al suelo y (presuntamente) morir, sueña con poder renacer en la Francia del siglo 18, la época del Rococó en la que disfrutar de la ropa recargada y decadente.
Así comienza “Kamikaze Girls”, una absoluta locura dirigida por Tetsuya Nakashima, que con esta adaptación de la novela de Novala Takemoto rompía con el estilo más relajado de sus dos primeros films, convirtiendo a partir de aquí su filmografía en un ciclón de imágenes recargadas, en este caso jugando además con formatos y estilos, y utilizando docenas de referencias culturales pop japonesas.

Debajo de todo este derroche de color a un ritmo hiperacelerado, se esconde la enrevesada amistad entre dos jóvenes chicas de apariencias totalmente antagónicas, Momoko, la lolita del accidente de moto, que nos narra la historia a través de su cínica voz en off, y Ichiko, una macarra motera de look y carácter feroz.
Así la chica de los trajes rococó comienza a explicarnos su historia, empezando por como se conocieron sus padres, un yakuza cobardica y sin mucho ojo para los negocios y una chica de compañía. Los negocios de venta de falsificaciones del padre de Momoko, que llegó de sopetón, se fueron al traste al rizar el rizo fusionando marcas falsificadas, y la madre se largó antes de que se dieran cuenta. Padre e hija se tuvieron que exiliar a Shimotsuma, una prefectura a 3 horas en tren de Tokyo, que la adolescente Momoko recorre cada vez que quiere comprar ropa para acercarse a “Baby the stars shine bright”, su tienda favorita.
Y así llega el encuentro entre ambas chicas, Momoko intenta sacarse un dinero (para gastar en esa tienda) intentando vender el resto de falsificaciones, y Ichiko alucina al poder comprar ropa de marca (“aunque sea falsa, Versach es Versach!”, dice la motera) en su pueblo. Antes de que se de cuenta Momoko, Ichiko se hace una habitual de su casa, y comenzar no una relación de amistad, ya que la lolita vive felizmente su individualidad, pero si de contacto.




Esta es una muy divertida historia de amistad entre una extraña pareja, pero también de la individualidad y de al fin y al cabo intentar ser feliz con una mismo, haciendo lo que nos guste.
La individualidad y el antagonismo entre ambas no solo se refleja en su vestimenta, sino, aunque de manera opuesta, en su carácter: Momoko, aunque vista de colores pastel y recargados trajes con encajes y bordados a mano, es en realidad una chica de sentimientos fríos, mientras que Ichiko (que cambia la "g" de su nombre real, Ichigo (fresa) para aparentar ser más dura) entiende la amistad desde el punto de vista de la banda a la que pertenece, donde el código de honor le obliga a preocuparse por Momoko, como si esta le hubiera hecho un favor al venderle la dichosa ropa falsa.
Lo que ambas guardan en común es ser unas parias en el pueblo, la una por remilgada, y la otra por macarra.

La película es todo un ciclón al unir una historia que avanza con un ritmo altísimo junto al aspecto visual en el que Nakashima ofrece todo un desborde de creatividad, jugando con los formatos, el estilo y el tono, convirtiendo cada escena casi en una película diferente.
Ya que es Momoko quien nos cuenta la historia desde su recuerdo, cada momento esta explicado como ella misma lo haría; la historia de su padre yakuza esta rodada como una película de Fukasaku, con la tonada de trompeta de “Battles without honor and humanity” incluida, la leyenda de la lider motera Himiko se transforma en un anime del estudio 4C, o la propia historia de la joven lolita se transforma en un reality show.
La libertad con la que trabaja el director en ese sentido es total, en una mezcla llena de fantasía y efectos, con muchísimo humor, que se integra a la perfección con la historia en cada momento.




El casting es simplemente perfecto, no se me ocurre mejor Momoko que Kyoko Fukada, que además de ese look inocente sabe ofrecer también el contrapunto de cinismo que reparte su personaje. Nakashima acertó de pleno al elegir en el casting a Anna Tsuchiya, que interpreta a esa macarra con honor que es Ichiko de una manera sensacional, llena de energía, haciendo al personaje completamente suyo. La química entre ambas es palpable en pantalla.
No hay que olvidar al grupo de secundarios, con Sadao Abe como el rocker “Unicornio” Ryuji, Kirin Kiki como esa abuela con parche que no es que esté senil, sino que ahora le da por hacerse la infantil, el vendedor de hortalizas YosiYosi Arakawa o Hiroyuki Miyasako como el padre yakuza de Momoko. Además en cameos podemos encontrarnos con Eiko Koike, Yoko Maki o la ex-AVstar Sora Aoi.




“Kamikaze Girls”, el titulo occidental que le buscó su productor a “Shimotsuma monogatari” (La historia de Shimotsuma), que es el título original, es en definitiva una divertidísma película que pondrá a prueba nuestras retinas con su ritmo salvaje, con la directa puesta desde el primer segundo y sin rodeos, un atractivo visual inapelable, y una buena historia respaldada por una excelente pareja de interpretaciones.
El salto cualitativo que dió su director Tetsuya Nakashima con esta película fue considerable, subiendo un par de escalones de golpe y desmarcándose como uno de los directores más interesantes del panorama japonés actual.
Habrá quien la considere inferior a su siguiente film, “Memories of Matsuko”, por tratar de temas más adolescentes o con una influencia mucho más marcada de la cultura popular japonesa. Va a gustos, desde mi punto de vista es uno de esos fims asiáticos absolutamente imprescindibles de lo que llevamos de siglo, que por fin además ha sido editado en DVD en nuestro país.


9 de 10.

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