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martes, 12 de noviembre de 2013

Sitges 2013: The wind rises (Kaze Tachinu).

 Desde el estreno de "El viaje de Chihiro" y su consecuente triunfo internacional, cada nueva película de Hayao Miyazaki se ha celebrado como lo que es, un acontecimiento global del mundo del cine. Sin duda uno de los directores de animación más importantes de la historia, el maestro de Studio Ghibli nos anunciaba hace unos meses que su última película, "Kaze Tachinu" (o "The wind rises" como título internacional) sería su despedida del mundo de la dirección.

No es la primera vez -ni la segunda- que Miyazaki nos amenaza con retirarse, pero esta vez, teniendo en cuenta el tipo de film que es "Kaze Tachinu", su historia, su personaje protagonista, o lo que transmite al espectador, la convertiría en el final demoledor y perfecto a su carrera.
Ojalá se retracte y vuelva una vez más con un nuevo proyecto, pero si no lo hace "Kaze Tachinu" se convertirá posiblemente en el broche de oro que podemos entender como el film más personal de toda su carrera.

Es imposible no emparentar la historia que nos cuenta, por mucho que esté basada en la de un personaje real, con la del propio Miyazaki. Un soñador, fumador compulsivo, obsesionado por la aviación pero sobretodo por ir más allá, por superarse, por conseguir la creación más bella y perfecta posible.
"Kaze tachinu" es la película de Ghibli que aburrirá a nuestros hijos (y quizás a alguno de nosotros), de las pocas del catálogo del estudio que no querrán ver. Pero también el testimonio de un creador inquebrantable.

La película sigue la vida de Jiro Horikoshi, desde que siendo un niño fascinado por los aviones pasa los ratos estudiando para ser ingeniero, mientras sueña con encontrarse con Giovanni Caproni, el ingeniero aeronáutico italiano más famoso del primer cuarto del siglo XX.
Le acompañamos mientras se traslada a Tokyo, donde además de estudiar en la universidad, ayuda a una joven en el gran terremoto de Kanto.
Y le seguimos cuando comienza sus prácticas en Mitsubishi, la compañía para la que diseñaría aviones, ganándose el reconocimiento de todos, mientras en su vida personal se reencuentra con aquella joven niña a la que ayudó, ahora una mujer de la que se enamora perdidamente.

"Kaze Tachinu" es seguramente el film más pensado en el público adulto que haya producido Ghibli. Tanto la historia, como el contexto histórico de la película, como su narrativa, lenta, repetitiva, reflejando la obsesión del protagonista, hará salir corriendo a cualquier crío. Esta es sin embargo como decía probablemente de las películas más interesantes de Miyazaki -y eso es mucho decir- por ese mensaje desde la experiencia de la vida de un creador, un visionario, y también de la lectura entre líneas que nos puede emparejar al director y al protagonista de la película.

Bien entrada la película, en el grueso del film que nos situa ya en la versión adulta del personaje, vemos a Horikoshi fumando cigarrillo tras cigarrillo -hacía tiempo que no veía fumar tanto en una película moderna-, discutiendo con sus compañeros ingenieros sobre si es mejor añadir al fuselaje tornillos de cabeza plana o remaches, si tal engranaje funcionaría mejor en el alerón, si tal motor alemán es una bestia a la que han de estudiar como sea. En definitiva: casi un documental del día a día de un loco de la ingeniería aeronáutica, de su búsqueda de la innovación, dentro de un momento mundial de avance tecnológico..
Se puede ver como un aburrimiento de tomo y lomo -dudo que a la mayoría del público le interesen los misterios de la aeronáutica de los años 30-, o se puede ver como el reflejo de la obsesión, de la pasión por el trabajo por encima de todo, ya sea del amor, de la familia y de la vida.

No quiero decir con todo eso que la película no se sienta Ghibli: más allá del obvio diseño de personajes y escenarios, además de esa música de Joe Hisaishi, es especialmente en las escenas de las ensoñaciones del joven o adulto Jiro, con la imaginación desbordando la pantalla como tantas veces hemos visto, o en los momentos de complicidad entre Jiro y su amada Naoko, cuando la película desborda esas emociones tan recurrentes en la filmografía del estudio.

 Dentro del mensaje triste y melancólico que guarda la película, el de las oportunidades irremediablemente perdidas a lo largo de la vida, en este caso el disfrute de la vida personal a cambio de la excelencia en el objetivo del protagonista, se repite como un aviso a navegantes el poema que da título a la película, y que conecta por primera vez a Jiro y Naoko: "El viento se levanta... hay que tratar de vivir". 
El mensaje puede ser vitalista, pero a diferencia de otras veces, desde un tono sombrío, algo que se podría relacionar con el Japón post-Tohoku.

Parte integral de la construcción del personaje protagonista lo tiene su voz: Hideaki Anno (el mismísimo creador y director de Neon Genesis Evangelion) hace un trabajo sensacional dando un añadido melancólico, casi trágico, con su tono de voz. No es que Anno no haya tenido experiencia como actor, ha tenido varios pequeños papeles en producciones de lo más variado, pero nada remotamente parecido en la escala de importancia con poner voz al personaje protagonista de un film de Miyazaki. 

La banda sonora juega de nuevo un papel capital en el desborde de emociones: Joe Hisaishi vuelve a poner la partitura, con un precioso y triste tema central (que se traduciría por "Viaje") que se repite una y otra vez con diferentes versiones en cada etapa del protagonista.
Además la película contiene algunas composiciones que nos sitúan en la época, sobretodo canciones alemanas de los años 30, y un emocionante tema para los créditos finales compuesto por la cantante Yumi Matsutoya, que curiosamente anunciaba en los años 80 los coches Mitsubishi.
Quiero destacar que por alguna razón el sonido de la película (incluyendo los efectos de sonido de los aviones, que parecen hechos por personas con la boca, nada de grabaciones de motores y demás) no está mezclado como sonido envolvente.

El sentimiento antibelicista que le ha ganado algunas calificaciones de "antipatriótico" a Miyazaki en Japón, está claramente implícito en varios puntos del film, desde el punto de vista del protagonista: el diseñador de los "Zero", los aviones de combate japoneses de la segunda guerra mundial, no busca en absoluto el crear un arma de destrucción.

Si esta es realmente la despedida, Hayao Miyazaki se nos va con una obra maestra llena de tristeza y melancolía, un "Ganbare!!" con lágrimas en los ojos. 
Esperemos que se lo repiense.

9,5 de 10

miércoles, 30 de octubre de 2013

SITGES 2013: The Fake

El año pasado una de nuestras películas favoritas del festival de Sitges y del año fue "The King of Pigs", un durísimo film de animación surcoreano del debutante Yeun Sang-Ho, que nos relataba un despiadado y poderoso retrato protagonizado por jovenes desarraigados, sobre la degradación humana y  la desigualdad de clases. 

Este año Yeun Sang-Ho volvía a Sitges con su nuevo film, "The Fake", y no solo volvió a sorprender y perturbar a los espectadores, sino que se hizo con el premio al mejor film en la sección Anima´t.
Esta película es un paso adelante en la carrera del director, superando su debut (aunque "King Of Pigs" tiene un tema que personalmente me atrae más) en cuanto a animación, historia y matices.
Este es un trabajo mucho más pulido en todos los sentidos.

Los habitantes de un pueblo, a punto de desaparecer siendo inundado por la construcción de una presa, esperan ser reubicados y compensados económicamente. En este ambiente de desesperación y amargura aparece en el pueblo una iglesia llevada por un grupo de estafadores y un pastor de dudosa reputación, que les dan esperanza y les prometen ayudar a reubicar a los residentes. 
El único hombre en el pueblo consciente de la estafa y de la oscuridad del pastor es un borracho y violento padre de familia al que nadie cree, pero no se rendirá  intentando revelar la verdad que hay detrás, aunque en su camino tenga que destrozar aún más la vida de su propia familia, a la cual maltrata y roba, y las de los vecinos atemorizados por su violencia.

"The Fake" es una película oscura, muy dura y deprimente, que nos muestra un mundo muy sombrío y deprabado, examinando las líneas entre el mal y el bien, abordando cuestiones como la fe, la religión, o la moral. Este es un drama emocionalmente poderoso que transmite un montón de rabia, lleno de una sombria desesperacíon siendo visualmente muy impactante y emotivo.
Como "King of Pigs" además nos muestra una violencia horrorizante, muy salvaje, cruda, gráfica y realista, tanto física como psicológica.
 
Los personajes evocan un interesante debate sobre los males de la humanidad. Tenemos a los desesperadados que acaban enfermos de fe, a los que se aprovechan de esta desesperación, a un cura perseguido por sus propios demonios y a un antiheroe brutal, un borracho, ladrón y violento con su familia que lucha contra el engaño, la maldad de los estafadores. Este personaje, posiblemente el mas cabrón del film, no lucha para ayudar al prójimo o desenmascarar la red de estafadores, ni por hacer lo ético y moralmente correcto, sino simplemente para demostrar que él tenia razón. Esto es lo que convierte a "The Fake" en un film psicológicamente más aterrador que "The King of Pigs".
 
Yeon Sang-ho continúa exponiendo la insignificancia y las atrocidades sufridas por los mas débiles y de la clase media-baja, esta vez devorados por la religión cristiana, por su fe ciega que poco a poco se apodera de su capacidad de pensar, juzgar y racionalizar.  
Retrata con valentía los males del fanatismo religioso que existe en la sociedad actual. La religión puede (y suele) ser manipuladora, controlando a los más desesperados o los más inocentes. Todos los miembros de la congregación del film se aferran a la fe para no perder la cordura o la felicidad. Han perdido sus casas, algunos estan enfermos, otros no tiene a donde acudir... tiene sentido que se aferren a lo primero que les de un atisbo de esperanza, aunque esa esperanza llegue de unas manos sucias.

La animación de Yeon Sang-ho no es fácil, no es atractiva a simple vista, pero al igual que en su film anterior está al servicio de la historia, aunque esta vez mejorada y menos imperfecta, en diseño de personajes, no tan abruptos, y sobretodo en la fluidez de los movimientos.
El diseño de la animación y el arte de "The Fake" presenta unos fondos y una gama de colores grises y sombríos, acordes con la oscuridad de la historia. Nos presenta edificios destartalados, la mugre y la suciedad de la ciudad.

Entre las voces de doblaje el director vuelve a contar con el intensoYang Ik-June, el director de la galardonada cinta independiente "Breathless" y actor secundario de películas como "Our Homeland", así como Oh Jung-se (I miss you) y Park Hee-Von (The last blossom), a los que se les une entre otros Kwon Hae-Hy (Perfect Number, Phantom).

Yeon Sang-ho lo ha vuelto hacer, nos ha dado una de las películas más importantes del festival de Sitges y del año, así como demostrar que la animación surcoreana tiene sus propias armas, y que a pesar de su escasez y su poca repercusion internacional esta muy viva: es capaz de mostrarnos historias de lo más nostálgicas y conmovedoras, véase "Green Days" que recientemente reseñamos, como darnos un film oscuro, adulto y sin concesiones como este "The Fake".
Esperamos ansiosamente el nuevo proyecto del director, y que nos vuelva a aterrorizar y fascinar con sus poderosas y duras historias.

Puntuación 8/10

martes, 15 de octubre de 2013

Sitges 2013: Space Pirate: Captain Harlock 3D

Para mi la película más esperada del Festival de Sitges era "Space Pirate: Captain Harlock", la reinvención del clásico del anime de Leiji Matsumoto y por tanto del mítico personaje en un nuevo film, realizado esta vez por Shinji Aramaki ("Appleseed"). 
Una actualización de este universo que no ha dejado indiferente a los fans y no fans, para bien y para mal, y que para quien escribe ha sido todo un espectáculo épico y emocionante. Una alucinante space opera, técnicamente perfecta y con un ambicioso guión. 

Año 2977: la humanidad está dispersa por toda la galaxia, con 500 mil millones de humanos repartidos por toda ella. Con los recursos agotándose, se inicia un movimiento para volver a la tierra, generándose una guerra llamada "La Guerra del retorno al hogar". Para acabar con el conflicto, se creó un órgano de gobierno denominado Coalición Gaia, restableciendo el orden, y declarando la Tierra como "santuario eterno" a la cual no se permite entrar a nadie declarándola fuera de los límites permitidos. 

Un proscrito aparentemente inmortal, el Capitán Harlock comandante de la mítica nave espacial Arcadia, lleva recorriendo la galaxia durante los últimos 100 años oponiéndose a la Coalición y saqueando sus naves, convirtiéndose pronto en el enemigo más buscado. 
Harlock y su tripulación van en busca de nuevos reclutas a un planeta medio abandonado, y allí eligen a un joven llamado Yama, que es en realidad un agente de Gaia infiltrado, y en concreto el hermano de un almirante de la Coalición. Una vez que se gana la confianza y el respeto de los piratas espaciales, empezará a entrar en conflicto ya que Harlock, que sabe que es un espía Gaia enviado para matarlo, intentará mostrar a Yama quien en realidad es su enemigo, su "verdadero opresor".
Shinji Aramaki, cogiendo quizás como referente la nueva saga de "Star Trek", reinicia el universo de culto de Leiji Matsumoto para adaptarla a los nuevos tiempos, sin (en mi opinión) traicionar el espíritu de la obra original, una space opera de aventuras de contexto antifascista y naturalista con temas como la libertad, el honor, la lealtad y camaraderia, o el destino.

La historia está acompañada por un sólido grupo de personajes con conflictos dramáticos y traumatizados por su pasado, a destacar Yama quien se convierte en el verdadero protagonista de la historia dejando un poco a la sombra al Capitan Harlock. A pesar de tener un papel quizá más secundario de lo que quisieramos, el icónico personaje tiene sus momentos de lucimiento memorables, y es quien con su fuerte personalidad y decisiones, dirige el desarrollo de la historia y de los demás personajes. 
Harlock y Yama comparten no solo nave e ideales, sino dolor, sufrimiento y culpa. En un determinado momento de sus vidas, por su ímpetu, ira e incluso por seguir sus ideales, destruyen sus vidas, se autodestruyen causando dolor a sus seres más cercanos, dándole un tono muy oscuro a sus personajes y a la historia, convirtiéndose en antiheroes e incluso en villanos para ciertos ojos. 

El particular estilo de Leiji Matsumoto se transforma en una más fría animación realizada por completo en CGI, que incorpora elementos de captura de movimiento para mejorar la expresividad facial y el movimiento de los cuerpos. 
Pero a pesar de los esfuerzos técnicos, y aunque se logre un grupo de personajes que se ven casi humanos por sus numerosos detalles, y unos movimientos muy fluidos, este siempre ha sido el gran "pero" de la  animación realizada por ordenador, su menor expresividad y por tanto menor emotividad en la historia, que se contrasta con su gran espectacularidad en las escenas espaciales y de acción, incrementada en esta ocasión con un 3D impresionante, ya no solo en cuanto a efectos sino también en profundidad. 

El ritmo vertiginoso que le da Shinji Aramaki a las escenas de acción, el gran detalle que se le da a la producción y la banda sonora grandilocuente, hacen en conjunto que este film, con un pulido apartado técnico, tenga una animación soberbia y muy viva.
Añadimos a ese cuidado en la producción ese duelo en las voces, con dos actores extremadamente conocidos como Shun Oguri (Woodsman and the rain) dando voz a Harlock y Haruma Miura (Crows 2) al nuevo personaje Yama, además de Yu Aoi poniéndo su voz a la etérea Miime.

El universo que Leiji Matsumoto ha creado en estos años alrededor de Harlock ha contado con numerosas actualizaciones y versiones, convirtiéndolo en un personaje inmortal; "Space Pirate: Captain Harlock" es una más, una espectacular y muy de lo más molona.

Puntuación 8/10

miércoles, 9 de octubre de 2013

Green Days

La animación no se prodiga mucho por la cinematografía surcoreana, aunque nos ha dado algunos grandes films, muy recomendables y habitualmente poco conocidos. Con pocos títulos al año, hoy en día es más fácil verlas por festivales y por tanto ser más reconocidas en el mercado internacional, incluso viéndose editadas en formato doméstico en diversos países. 
En España a pesar que muchos de estos títulos han tenido el reconocimiento de la crítica, no los hemos podido ver publicados (ni parece que vayamos a verlos), aunque es verdad que en un país como Corea del Sur donde el público apoya su cine todas las semanas, como podemos ver en los box office semanales, estas cintas de animación también pasan más bien desapercibidas en taquilla. 

Después de esta divagación sobre lo mal que lo tiene la animación surcoreana, a pesar de haber demostrado con creces su calidad, paso a reseñar una de esas cintas injustamente olvidadas de hace un par de años, "Green Days".
"Green Days" (también conocida como "Dinosaur & I" o "Dream of a precious day") es una nostálgica y encantadora película que nos presenta los sueños, dudas y problemas de una adolescente de finales de los 70, que vive en una zona rural. 

La película se centra en Yi-Rang, una joven insegura que prefieren no esforzarse en nada para no acabar perdiendo. Prefiere ser una chica normal y corriente que intentar dar lo máximo de ella misma, porque puede que su esfuerzo no sirva de nada y no acabe siendo la ganadora, y es que... ¿quién recuerda a los perdedores por mucho que lo intenten y se esfuercen? 

Mientras está sufriendo este colapso en su motivación después de perder en una carrera de relevos, y aterrorizada ante la idea del fracaso, en su vida se cruzan una chica de Seúl que se trasladada a su instituto y que detrás de su fachada de chica autosuficiente con motivaciones artísticas, se encuentra una joven un tanto perdida. Y también un joven lleno de sueños y bastante seguro de sí mismo, que pasa por un mal momento familiar y es muy tímido con las chicas. 

La película nos narra el día a día de esta joven, su vida cotidiana y mundana, y ante todo sus inseguridades, sentimientos, esperanzas y sueños. Y es que estamos ante una clásica historia sobre el crecimiento, llena de lirismo y nostalgia que nos llega directamente al corazón. 

Lejos de ser demasiado sentimental, "Green Days", que cuenta con el guión de Song Hye-Jin (My wife got married), nos presenta de manera muy real y cercana a los personajes, a los adolescentes protagonistas, así como sus inquietudes, el primer e inocente amor, la amistad, el miedo al fracaso y a equivocarse, y la lucha de estos jóvenes marcada por la ansiedad y las decisiones erróneas. 

Con sus limitaciones, la animación es excepcional, llena de detalles y con personajes muy reales y expresivos. Además se recrea en los momentos contemplativos, y en los mágicos, con un final que es toda una fantástica metáfora visual sobre todo lo desarrollado y acontecido en la película. 

Los directores de este film, que tardó 11 años en realizarse al contar con una animación tradicional, totalmente a mano, son Ahn Jae-Hoon y Han Hye-Jin, quienes por medio del mismo estudio de animación coreano MWP, ya colaboraron en el spin off animado de una de las series de televisión surcoreanas más reconocidas y exitosas, "Winter Sonata". 

La animación y el guión hacen de esta película una historia muy real, pero también gracias a los actores que ponen voz a los personaje, destacando a los tres protagonistas Park Sin-hye(You're Beautiful, Miracle in Cell No.7), Oh Yeon-seo (A Blood Pledge) y Song Chang-ee (Once Upon a Time in Seoul, Life is Beautiful).
"Green Days" es un bellísimo y positivo film sobre el paso de la niñez a la madurez. Una inspiradora y conmovedora película que profundiza y abarca temas y emociones universales, que además esta repleta de referencias populares de la época, no solo surcoreanas (destacando la banda sonora), sino también occidentales, como el clásico "Love Story" y la serie de televisión de Wonder Woman, que nos traslada de manera muy agradablemente a la época. 

Puntuación 7/10

martes, 16 de julio de 2013

Akira, 25 aniversario de su estreno en Japón.


“Neo-Tokyo está a punto de E-X-P-L-O-T-A-R”. Ese era el eslogan del poster, en el que un chaval con una especie de lanzamisiles futurista enorme aparecía por delante de una metropolis. Tras verlo en una revista de cine allá por 1992, sabía que tenía que ver ese film, y la película (que había pasado por el Festival de Sitges del año anterior) no tardaría mucho en llegar hasta el cine de mi barrio en el mes de Julio.
No es que tenga una gran memoria (más bien lo contrario), sino que gracias a la hemeroteca virtual de La Vanguardia he podido averiguar la fecha concreta en que vi “Akira”: el 17 de Julio de 1992, una semana antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y casi cuatro años justos después de su estreno original en Japón. La sesión fue muy especial, mi cerebro quedó frito y seguramente fue algo parecido a lo que debieron sentir los espectadores en el estreno de “2001” de Kubrick. No había visto nada igual a aquel festival de luces, explosiones y sci-fi metafísica.

Hoy, 16 de Julio de 2013, se cumple el 25 aniversario del estreno en Japón de “Akira”, el 16 de Julio de 1988, sin mucha discusión no solo uno de los títulos más influyentes del mundo de la animación, sino posiblemente del cine moderno. Katsuhiro Otomo adaptaba a la gran pantalla su propio manga, por entonces aún inacabado, sintetizando esas más de 2000 páginas de su obra en las dos horas de animación más electrizante que se hubieran visto hasta el momento.

Un auténtico cóctel molotov de animación hiperrealista, lleno de ciencia ficción metafísica, bandas de moteros, un gobierno opresivo y lleno de secretos, drogas, acción explosiva (todo lo que puede explotar, efectivamente explota), y dos personajes, Kaneda y Tetsuo, destinados a enfrentarse.

La película comienza situándonos 38 años después de la tercera guerra mundial, mostrándonos la explosión que arrasó Tokyo, que sirvió como espoleta del conflicto. Las siguientes imágenes nos llevan a una pelea entre dos bandas de moteros, la liderada por Kaneda y la de los Payasos, en un Neo-Tokyo hipermoderno pero por lo que podemos comprobar de sociedad polarizada, en que la pobreza está en las calles. Tetsuo, el amigo de la infancia de Kaneda, siempre a su sombra, choca contra un extraño crío de pinta envejecida y piel azulada. El ejército, que aparece antes de que se den cuenta, se lleva tanto a ese crío como a Tetsuo, que quedará cambiado para siempre.
A partir de ahí descubriremos como un grupo revolucionario, con los que se aliará Kaneda en busca de su amigo, intenta indagar en los experimentos que realizó el gobierno, llevándonos a una aventura de proporciones épicas.

Las diferencias con el manga son muchas, algo lógico por tener que sintetizar esas más de 2000 páginas en las que no paran de pasar cosas, en apenas dos horas. Otomo optó por, primero, aligerar acontecimientos cambiando las situaciones, inventando un comienzo muy dinámico, en el que en apenas diez minutos ya nos ha puesto más que en situación, y utilizando algunos elementos que aparece en un contexto, en otras escenas. Para tratarse de todo un encaje de bolillos la película resulta una especie de versión ligera (en volumen) del manga, que termina encajando bastante bien.
Segundo, recortando personajes: el coronel adquiere un papel mucho más unidimensional, apenas aparece el líder de la banda de los payasos, o sobretodo a la líder de la secta Lady Miyako, que en el manga tiene un papel crucial. A otros simplemente los elimina completamente.

Y es que las diferencias son muchas, pero la esencia es la misma, o por lo menos muy parecida, dejando quizás algo más desconcertado al espectador que al lector. El primer visionado de la película es seguramente menos claro que una primera lectura del manga, comenzando porque –SPOILER- Akira apenas aparece físicamente a pesar de estar constantemente en boca de los personajes, convirtiéndose casi en el “Rosebud” del mundo del anime. La historia se mantiene en esa creación de un superhombre, esa búsqueda de la evolución humana, algo que termina por supuesto –SPOILER OTRA VEZ- con la destrucción total de individuo.

Además de ese aspecto metafísico de la historia, no es solo fascinante el uso de la tecnología y su actitud cyberpunk, sino también de los poderes sobrehumanos que despiertan en Tetsuo; cuando se estrenó el film comercialmente en España, en 1992, ya habíamos visto “Dragon Ball” y las ondas de poder, pero esto era desde luego otra cosa: aquí la destrucción era masiva y las muertes más sangrientas todavía. Es como si Tetsuo fuera un guerrero Super Saiyan para mayores de 18 años.

25 años después de su estreno “Akira” se ha convertido en una obra atemporal, que mantiene toda su fuerza y creatividad, que sigue presentándose adelantada a su tiempo. Visualmente sigue siendo un prodigio, todo el cuidado que puso Otomo en las técnicas usadas en la producción de la película sigue pagando réditos, y su imaginario se ha convertido en icónico: esas explosiones atómicas que luego han sido copiadas mil veces; las estelas de las luces de las motos, casi como si fueran las de Tron; Kaneda y Tetsuo gritandose los nombres, disparando el láser; la moto de Kaneda, la primera transformación de Tetsuo, con su brazo ciborg; su segunda transformación, gigantesca masa de carne y cables y hormigón, y todo lo que hay a su alrededor.

“Akira” abrió el camino al anime en occidente, marcando a toda una generación con historias sin concesiones que desde luego no eran para niños. Probablemente su papel fue clave en que dejáramos de hablar de “dibujos animados” y hacerlo de “animación”, como si le llegara la edad adulta a un género que parecía hasta entonces destinado casi por completo a los más pequeños.

martes, 9 de julio de 2013

Asura

Basado en un manga clásico de George Akiyama, "Asura" es una oscura, salvaje y dramática película de animación dirigida por Keiichi Satou (Tiger & Bunny, Karas), con un mensaje filosófico-religioso que gira entorno a la supervivencia de un niño durante la hambruna en el Japón del siglo XV. Cuando su madre, empobrecida, hambrienta y desesperada trata de comerle, comienza la historia. 
 
Implacable y sin concesiones, se nos presenta esta durísima, violenta y conmovedora película sobre las cicatrices de un maltrecho corazón humano, acerca de encontrar la fuerza y valor en uno mismo, y abrazar la humanidad. Una parábola y mensaje budista en que los seres humanos pueden triunfar sobre “la bestia que llevan dentro”. 
Pero también una película sobre la depravación y desesperación del ser humano, aunque centrada en el personaje protagonista,  no solo esta representado por él, sino por una población sumida en la desesperación.
Lo que empieza como una historia violenta de terror puro, poco a poco se convierte en una película más profunda sobre el ser humano, capaz de lo mejor y lo peor en tiempos difíciles, de ser cruel y malvado, pero también compasivo y bondadoso, sin importar  las difíciles circunstancias que pueda pasar. 

Asura es un niño que se comporta como una fiera, como un animal salvaje, incapaz de hablar, corre a cuatro patas, tiene colmillos, devora a sus victimas sin hacer distinción entre humanos y animales… una bestia que se mueve simplemente por un brutal instinto de supervivencia, que vaga por el mundo sucumbiendo a la bestia que lleva dentro, hasta que en su camino se cruza un monje budista y una chica amable y tierna de un pueblo.
Gracias a ellos, aunque todavía propenso a la violencia y la furia asesina, Asura trata de aprender a dominar su instintos, pero no es tarea fácil, y pronto se ve de nuevo obligado a enfrentarse a su terrible naturaleza. 
La animación de esta película es poco convencional, combina la animación en 2D y 3D, los tonos oscuros y apagados y el "salvaje" diseño de personajes, dándole un toque único, y poco visto, que desarrolla además un nueva técnica de animación que imita la acuarela y se le da movimiento. El resultado es sorprendente y añade mayor realismo y crudeza, una crudeza acorde con la historia y los personajes, haciendo hincapié en la desesperación de los tiempos. 

El realismo de la animación se se ve beneficiado por los actores que ponen voz a los personajes, en especial al protagonista, al que le pone voz la mítica Masako Nozawa (Goku de Dragon Ball), o más bien podríamos decir que le pone los gritos, porque apenas habla durante toda la película. Eso si unos chillidos y gruñidos aterradores a la vez que tristes, con los que comunica las emociones del personaje, la rabia o la angustia de este. 

"Asura" es una experiencia impresionante y única, una película difícil de ver y recomendar, inquietante, nihilista y desgarradora. Su historia y animación es de calidad, pero solo para aquellos que busquen siempre algo más que la animación tradicional, algo diferente y desafiante. 

Puntuación 7,5/10

lunes, 24 de junio de 2013

009 RE: Cyborg.

Kenji Kamiyama (GITS: SAC, Eden of the East), convertido desde hace tiempo en uno de los nombres a seguir de cerca en el mundo de la animación japonesa, tomaba el año pasado una saga mítica como “009 Cyborg”, el manga de Shotaro Ishinomori, para actualizarla a los tiempos que corren de terrorismo global, pero sin dejar de lado el aspecto filosófico y sobretodo religioso. 
De nuevo trabajando para Production IG, esta película pensada para lucir en 3D se puede disfrutar de lo lindo en 2 dimensiones, y aunque el argumento y el fondo es un tanto espeso, y la animación no todo lo fluida que desearíamos, es desde luego una buena incorporación al grupo de animes de ciencia ficción destacables.

Una serie de atentados terroristas tienen atemorizado al planeta, con sucesivos ataques destruyendo los rascacielos más emblemáticos de cada metrópolis, y aunque algunos sospechosos son apresados, estos solo pueden afirmar que tuvieron que llevar a cabo los ataques tras oír una misteriosa voz interior.
El Doctor Gilmore decide que es hora de volver a reunir a su grupo de cyborgs para detener a los culpables, pero con varios de ellos trabajando para agencias gubernamentales de otros países, no será tan fácil como debería.

La influencia de Mamoru Oshii es palpable en sus trabajos, pero Kenji Kamiyama camina por un sendero mucho menos farragoso que su maestro, algo que se nota en esta “009 RE: Cyborg”, en la que la acción espectacular -sueño con poder ver esta película algún día en el 3D para la que fue concebida-, se ve reforzada de un trasfondo filosófico, y especialmente en este caso religioso, que acompaña una vez más a la ciencia ficción.
Kamiyama, encargado del guión y dirección de esta actualización de la franquicia del manganime, la revitaliza añadiendo el aspecto político desde un punto de vista global, algo muy apropiado para la propia formación de cyborgs protagonistas, y desde luego muy actual.

En la historia original, algo que aquí no se menciona, un grupo de humanos de diferentes nacionalidades eran víctimas de una organización maléfica, que a través de una serie de experimentos les otorgaron diferentes poderes. Era el Doctor Gilmore quien les salvaba, para a partir de ahí comenzar a combatir con sus poderes personales a la organización que les había cambiado sus vidas.

En esta nueva película comenzamos con la historia en marcha, y poco a poco nos va presentando a los personajes, de manera quizás un tanto confusa para quien no conozca a los personajes. Lo que si queda claro pronto es que, aunque cyborgs con poderes extraordinarios, los personajes mantienen su humanidad y sus sentimientos, ya sean de lealtad o rencor, o incluso de amor entre los dos personajes con más protagonismo, Joe y Fraçoise.

Cuando llega el momento de las explicaciones sobre el porqué de los atentados es cuando llegan las escenas más farragosas, en que las referencias religiosas toman el mayor protagonismo, algo que ralentiza un tanto el ritmo. No deja sin embargo de ser interesante esa explicación y exploración sobre lo humano y lo divino que hacen unos personajes con poderes extraordinarios, más cercanos a los dioses que a los humanos, y puede dar pie a la reflexión.
 
Técnicamente la película deja un sabor agridulce, y es que aunque el diseño de personajes y escenarios es excelente, la animación (en 3DCGI) de estos es un tanto floja, con movimientos demasiado mecánicos, algo que se aprecia especialmente en las escenas de diálogo. Una lástima, porque la dirección es realmente buena, luciendo sobretodo en las escenas de acción, que es espectacular y se nota mucho más trabajada y cuidada. 
A destacar también la banda sonora de Kenji Kawai, que vuelve a colaborar una vez más con el director Kenji Kamiyama.

Quizás esa falta en el aspecto técnico le reste puntos, pero desde luego como propuesta de ciencia ficción con contenido político, referencias bíblicas y filosóficas, y acción espectacular, lo positivo superan de largo a lo negativo.

7´5 de 10

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