martes, 5 de febrero de 2013

Joe Hisaishi.

Nuestros amigos de Ounomachi, una web que degrana lo mejor del mundo del manga, anime y videojuegos nipones, nos traen este mes un artículo sobre uno de los mítos de la música japonesa, uno de esos nombres que cualquiera fan de las películas de Ghibli -si es que hay alguien que no lo sea- reconocerá al instante, el de el compositor Joe Hisaishi. 

Ya es bastante difícil seguirles la pista a los numerosos actores y directores que protagonizan la industria audiovisual japonesa, por lo que mucho más fijarse en los responsables de un apartado importante pero discreto como es el de la banda sonora. Pero si hay un compositor que se ha ganado a pulso su fama, ése es sin duda Joe Hisaishi. Su nombre hace recordar grandes películas como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro y otros clásicos animados del siempre bienvenido Studio Ghibli, y puede que por eso sea conocido en el extranjero como “el John Williams japonés”. Descubramos, pues, un poco más sobre este ilustre personaje.

Joe Hisaishi nació en Nagano en diciembre de 1950. Su verdadero nombre es Mamoru Fujisawa, y descubrió su pasión por la música a la tierna edad de los cinco años, cuando empezó a tomar clases de violín. Más tarde, terminados sus estudios de secundaria, ingresó en el Colegio de Música Kunitachi para especializarse en composición musical. Durante los años setenta, el auge de estilos como la música popular japonesa, la música electrónica y la música new-age influenciaron en gran medida el suyo propio. De hecho, su nombre artístico proviene del famoso músico Quincy Jones (siendo “Kuishi” la transcripción fonética de “Quincy”, que se puede escribir con los mismos ideogramas que “Hisaishi”; y “Joe” viene de “Jones”).


En 1974 logró componer por fin de forma profesional, en este caso para un pequeño proyecto animado de nombre Hajime Ningen Gyatoruzu (“Gyatrus, el primer hombre”). Éste y otros proyectos tempranos como Sasuga no Sarutobi o Futari Taka los firmó todavía con su verdadero nombre. En 1983, una compañía discográfica le recomendó para crear el álbum de una película de animación aún en proceso: Nausicaä del Valle del Viento. Hisaishi y Hayao Miyazaki, el director del film, se hicieron muy amigos, y por ello trabajarían juntos en cantidad de proyectos futuros.

El gran impacto que causaron sus bandas sonoras durante la colaboración con Ghibli le aportaron un increíble éxito profesional como compositor, y terminaría siendo uno de los nombres clave en el mundo de la animación durante los años ochenta. Si bien su trayectoria está especialmente vinculada al estudio de Miyazaki, lo cierto es que desde los años ’80 ha participado de forma esporádica en otras series animadas, de mayor o menor repercusión, que han ayudado a asentar su condición de músico de calidad. Genesis Climber MOSPEADA y Venus Wars, dos clásicos de la ciencia-ficción, cuentan con su firma en el apartado sonoro, como también hacen las películas segunda y tercera de la popular franquicia Mobile Suit Gundam. Arion, Robot Carnival y Kimagure Orange Road: The Movie son otros de los títulos que tuvieron la suerte de incluir sus melodías.


Y como nota curiosa, destacar que el japonés ha puesto su sello en el mundo de los videojuegos, aunque de forma mucho menos prolífica: Tengai Makyou II: Manjimaru fue el primero de ellos, un RPG para PC-Engine que no salió de Japón, pero que brilló por su historia y su notable banda sonora; el segundo es Ni no Kuni, una fábula rolera para Nintendo DS y PlayStation 3, que desde este viernes pasado se puede encontrar en las tiendas de toda España. Así mismo, con el crecimiento de su carrera se le abrieron multitud de puertas en la industria, y así es como ha llegado a participar en proyectos de todo tipo, desde películas hasta series de televisión, pasando por curiosidades como la música para los Juegos Paralímpicos de Invierno de 1998 o anuncios de todo tipo.


Pero como bien sabrán los lectores de este blog, Hisaishi no sólo es famoso por su trabajo en producciones animadas. Durante las últimas dos décadas se ha convertido en el compositor estrella de Takeshi Kitano, con el que ha colaborado en multitud de películas a la hora de crear las correspondientes bandas sonoras. Entre los títulos surgidos de esta amistad, destacan nombres como Escena en el mar, Sonatine, Kids Return o Hana-bi, aunque posiblemente las melodías más conocidas provienen de El verano de Kikujiro, Brother y Dolls, tres filmes que también tienen una gran importancia en la carrera del célebre director nipón.

Lo último relevante del compositor en terreno cinematográfico lo podemos encontrar en Despedidas, la conocida historia de Yōjirō Takita que ganó un Óscar en 2009. Ídem con Watashi wa Kai ni Naritai (“Preferiría ser una concha de mar”), del director Katsuo Fukuzawa, que también ha logrado una cierta repercusión gracias en parte a las estupendas melodías que acompañan al apartado visual. De forma más reciente, podemos encontrar nuevos temas suyos en la serie Saka no Ue no Kumo (“Las nubes sobre la cuesta”) de la NHK.


Como resultado por sus años de trabajo, Hisaishi ha sido galardonado por los Premios de la Academia Japonesa como mejor músico en seis ocasiones, la última de ellas en 2009 por su trabajo en Ponyo en el acantilado. Entre los numerosos premios que ha recibido se encuentra también el 48º Premio Amateur que recibió en 1997 de manos del Ministro de Educación, reconociéndolo así como una figura influyente dentro de la industria cinematográfica, y la Medalla de Honor otorgada el Día de la Cultura, que recibió en la variante con cinta morada por su contribución al desarrollo artístico.

Y ya para concluir el artículo, nos gustaría destacar que el compositor ha celebrado numerosas actuaciones en vivo por todo el mundo y que ha participado con algunas de las orquestas más prestigiosas, como la New Japan Philharmonic. En Internet se pueden encontrar multitud de vídeos con sus actuaciones, e incluso algunos conciertos enteros, como el World Dream Orchestra ’06. El mejor de ellos es claramente el que se celebró en agosto de 2008 en conmemoración por los 25 años trabajando con Ghibli, un concierto espectacular que tuvo lugar en el Nippon Budōkan y en el que participaron más de 1100 personas entre la orquesta, el coro y una banda de música.


Esperamos que este artículo os haya suscitado un interés renovado por el célebre compositor y os anime a escuchar más de sus creaciones. Nosotros, de momento, esperamos que el bueno de Hisaishi siga trabajando durante algunos años más para seguir deleitándonos con sus estupendas melodías.

5 comentarios:

Magnífico artículo del grande entre grandes de los bandasonoristas niponeses.

Yo el recuerdo mas primigenio que tengo de Hisaishi fué la primera vez que vi La Princesa Mononoke. Después ver la película tuve la necesidad imperiosa de saber quien coño había compuesto aquella banda sonora tan maravillosa, y así descubrí al personaje.

Nosotros no es que nos pongamos las bandas sonoras en casa, pero sus trabajos siempre suelen aportar un plus más a las películas en las que trabaja.
Un grande :)

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Escucho su música todo el tiempo!!! Cuando hago tareas, estudio, estoy sola... Amo escuchar más que nada su concierto en Budokan. Para mi es un compositor genio-contemporaneo... °w°

soy fanatico de este ponja... me conmueve hasta las lagrimas su musica es la banda de sonido de muchos de mis viajes... hagan ese ejercicio y viviran una vida de pelicula

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