martes, 3 de diciembre de 2013

Fists of Legend

Kang Woo-suk es uno de los directores y productores más exitosos de su país, gracias a la trilogía "Public Enemy" y ante todo "Silmido", algunas de las películas más representativas del boom del cine coreano de la década pasada, por lo que cada nuevo proyecto suyo se espera con ansia.
Este año estrenaba “Fists of Legend” (con los puños del título en plural, no confundir con la película de Jet Li), que no fue el éxito esperado en taquilla a pesar de ser un buen drama algo nostálgico sobre sueños de futuro y juventud rota, y tuvo una inmerecida respuesta más bien débil y fría por parte del espectador y la crítica. 

Basada en el webcomic "Legendary Fist" de Lee Yoon-Gyun y Lee Jong-Gyu,  esta tiene como protagonista a Lim Duk-Kyu, un cuarentón dueño de un modesto restaurante de ramen, viudo y con su hija adolescente a su cuidado, a la que no entiende.
Su vida da un giro cuando la productora de un reality show llamado "Legendary Fighter" le invita a participar en el programa; en este programa se enfrentan diversos ex-luchadores callejeros de renombre, macarras en sus dias de adolescente ahora entrados en años y kilos, contra luchadores profesionales de MMA. Si el concursante llega a aguantar un tiempo determinado sobre el ring sin caer noqueado, pasa a la siguiente fase, luchando contra otro ex-matón, pudiendo ganar una suculenta cifra de dinero si vence.
Duk-Kyu, que intenta olvidar su pasado como matón, es tentado para participar en el programa y convertirse en el "luchador legendario". y aunque esáa decidido a no participar, por diversas circuntancias acaba participando, reencontrándose cara a cara con antiguos amigos suyo del instituto. 
La película alterna la trama principal, el presente de nuestros protagonistas, con flashbacks de recuerdos de sus días de instituto, y como estos macarras juveniles pasaron de enemigos en bandas enfrentadas a amigos inseparables, y como su camaradería se vió truncada por un trágico suceso.  

 
 
 
“Fists of Legend” es un entretenimiento de calidad al más puro estilo surcoreano, dos horas y media satisfactorias llenas de melodrama, peleas, buenas interpretaciones y personajes torturados por su lado oscuro y pasado, en su difícil camino hacia la redención.  
Pero la película también sirve como mirada crítica a una sociedad y un país que da la espalda y cierra los ojos a las injusticias, y a los medios de comunicación que manipulan al espectador, crean presión social y héroes erróneos de usar y tirar.
También habla de las diferencias de clase usando a uno de los personajes principales, el rico hijo de un chaebol, que utiliza a uno de sus amigos como si un miembro más del servicio se tratara.

Los actores, tanto en su versión juvenil que vemos en los flashbacks como la versión adulta del presente, están excepcionales en sus papeles,  en especial su máximo protagonista, Hwang Jung-Min (New World), un actor en su mejor momento capaz de  mostrar las diferentes facetas de sus papeles en una actuación enérgica y llena de fuerza y carisma.
Los otros dos integrantes del trío principal son otras dos caras muy conocidas por los seguidores del cine coreano, Yoo Jun-sang, un habitual del cine de Hong Sang-soo que aquí no duda en convertirse en un ahjussi capaz de partirle la cara a cualquiera, en un personaje de marcado acento social, y Yoon Je-moon (Boomerang Family), que interpreta al más barriobajero de los tres personajes, un hombre que de matón de barrio terminó en la mafia.

Pero no solo en la parte actoral sobresalen, sino en la acción, habiendo sido entrenados específicamente para la producción.
Las escenas de peleas del torneo de artes marciales mixtas están coreografiadas por Jung Doo-hong, que ya se encargó de hacernos una exhibición de acción en la reciente “Berlin File”, y se muestran sobrecogedoras, realistas, abruptas y muy dolorosas, de hecho Yoo Jun-sang sufrió una durísima lesión en una de sus rodillas en pleno rodaje. Por el contrario, las escenas de lucha cuando nuestros protagonistas son más jóvenes, son más espectaculares, llamativas y estilizadas.

Mientras que la acción, las peleas y los años de juventud, están dirigidas con un tono épico y nostálgico, el día a día del presente tiene una dirección con un tono melodramático, contrastando la visión melancólica que tienen de sus pasados los personajes, con la angustiosa realidad en la que viven. Aunque poco a poco, mientras va avanzando la historia, los personajes y el espectador, vamos viendo cómo ni el pasado fue tan memorable, ni el presente tan desgraciado.     

Puede que se pueda esperar mucho más de “Fists of Legend” y de Kang Woo-suk, pero eso no quita que estamos ante un gran y recomendable drama que debió merecer algo más de reconocimiento. Tanto por sus interpretaciones y personajes, como por una historia profundamente coreana.
Puntuación 7/10

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