Mostrando entradas con la etiqueta Cult-Classic Movies. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cult-Classic Movies. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de julio de 2013

Akira, 25 aniversario de su estreno en Japón.


“Neo-Tokyo está a punto de E-X-P-L-O-T-A-R”. Ese era el eslogan del poster, en el que un chaval con una especie de lanzamisiles futurista enorme aparecía por delante de una metropolis. Tras verlo en una revista de cine allá por 1992, sabía que tenía que ver ese film, y la película (que había pasado por el Festival de Sitges del año anterior) no tardaría mucho en llegar hasta el cine de mi barrio en el mes de Julio.
No es que tenga una gran memoria (más bien lo contrario), sino que gracias a la hemeroteca virtual de La Vanguardia he podido averiguar la fecha concreta en que vi “Akira”: el 17 de Julio de 1992, una semana antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y casi cuatro años justos después de su estreno original en Japón. La sesión fue muy especial, mi cerebro quedó frito y seguramente fue algo parecido a lo que debieron sentir los espectadores en el estreno de “2001” de Kubrick. No había visto nada igual a aquel festival de luces, explosiones y sci-fi metafísica.

Hoy, 16 de Julio de 2013, se cumple el 25 aniversario del estreno en Japón de “Akira”, el 16 de Julio de 1988, sin mucha discusión no solo uno de los títulos más influyentes del mundo de la animación, sino posiblemente del cine moderno. Katsuhiro Otomo adaptaba a la gran pantalla su propio manga, por entonces aún inacabado, sintetizando esas más de 2000 páginas de su obra en las dos horas de animación más electrizante que se hubieran visto hasta el momento.

Un auténtico cóctel molotov de animación hiperrealista, lleno de ciencia ficción metafísica, bandas de moteros, un gobierno opresivo y lleno de secretos, drogas, acción explosiva (todo lo que puede explotar, efectivamente explota), y dos personajes, Kaneda y Tetsuo, destinados a enfrentarse.

La película comienza situándonos 38 años después de la tercera guerra mundial, mostrándonos la explosión que arrasó Tokyo, que sirvió como espoleta del conflicto. Las siguientes imágenes nos llevan a una pelea entre dos bandas de moteros, la liderada por Kaneda y la de los Payasos, en un Neo-Tokyo hipermoderno pero por lo que podemos comprobar de sociedad polarizada, en que la pobreza está en las calles. Tetsuo, el amigo de la infancia de Kaneda, siempre a su sombra, choca contra un extraño crío de pinta envejecida y piel azulada. El ejército, que aparece antes de que se den cuenta, se lleva tanto a ese crío como a Tetsuo, que quedará cambiado para siempre.
A partir de ahí descubriremos como un grupo revolucionario, con los que se aliará Kaneda en busca de su amigo, intenta indagar en los experimentos que realizó el gobierno, llevándonos a una aventura de proporciones épicas.

Las diferencias con el manga son muchas, algo lógico por tener que sintetizar esas más de 2000 páginas en las que no paran de pasar cosas, en apenas dos horas. Otomo optó por, primero, aligerar acontecimientos cambiando las situaciones, inventando un comienzo muy dinámico, en el que en apenas diez minutos ya nos ha puesto más que en situación, y utilizando algunos elementos que aparece en un contexto, en otras escenas. Para tratarse de todo un encaje de bolillos la película resulta una especie de versión ligera (en volumen) del manga, que termina encajando bastante bien.
Segundo, recortando personajes: el coronel adquiere un papel mucho más unidimensional, apenas aparece el líder de la banda de los payasos, o sobretodo a la líder de la secta Lady Miyako, que en el manga tiene un papel crucial. A otros simplemente los elimina completamente.

Y es que las diferencias son muchas, pero la esencia es la misma, o por lo menos muy parecida, dejando quizás algo más desconcertado al espectador que al lector. El primer visionado de la película es seguramente menos claro que una primera lectura del manga, comenzando porque –SPOILER- Akira apenas aparece físicamente a pesar de estar constantemente en boca de los personajes, convirtiéndose casi en el “Rosebud” del mundo del anime. La historia se mantiene en esa creación de un superhombre, esa búsqueda de la evolución humana, algo que termina por supuesto –SPOILER OTRA VEZ- con la destrucción total de individuo.

Además de ese aspecto metafísico de la historia, no es solo fascinante el uso de la tecnología y su actitud cyberpunk, sino también de los poderes sobrehumanos que despiertan en Tetsuo; cuando se estrenó el film comercialmente en España, en 1992, ya habíamos visto “Dragon Ball” y las ondas de poder, pero esto era desde luego otra cosa: aquí la destrucción era masiva y las muertes más sangrientas todavía. Es como si Tetsuo fuera un guerrero Super Saiyan para mayores de 18 años.

25 años después de su estreno “Akira” se ha convertido en una obra atemporal, que mantiene toda su fuerza y creatividad, que sigue presentándose adelantada a su tiempo. Visualmente sigue siendo un prodigio, todo el cuidado que puso Otomo en las técnicas usadas en la producción de la película sigue pagando réditos, y su imaginario se ha convertido en icónico: esas explosiones atómicas que luego han sido copiadas mil veces; las estelas de las luces de las motos, casi como si fueran las de Tron; Kaneda y Tetsuo gritandose los nombres, disparando el láser; la moto de Kaneda, la primera transformación de Tetsuo, con su brazo ciborg; su segunda transformación, gigantesca masa de carne y cables y hormigón, y todo lo que hay a su alrededor.

“Akira” abrió el camino al anime en occidente, marcando a toda una generación con historias sin concesiones que desde luego no eran para niños. Probablemente su papel fue clave en que dejáramos de hablar de “dibujos animados” y hacerlo de “animación”, como si le llegara la edad adulta a un género que parecía hasta entonces destinado casi por completo a los más pequeños.

martes, 18 de junio de 2013

The Garden of Words de Makoto Shinkai

Makoto Shinkai ha vuelto a su cine, tras la comercialización e impersonalidad de "Children who chase lost voices", con "The garden of words" una maravillosa historia de amor, curación y necesidad, que comparte con sus anteriores films esa sensación agridulce, y esa historia de barreras, distancias y anhelo.
45 minutos de puros sentimientos donde dos personas aprenderán y curarán sus heridas, que "deben aprender a caminar", y que convincentemente persiguen sus sueños,  ayudándose mutuamente.

El cine de este cineasta, mi director favorito de animación incluso por encima de Mamoru Hosoda, representa la belleza en lo ordinario y mundano, y en las emociones que provoca sus imágenes y sus guiones, algo que consigue una vez más en " The Garden of Words".
Por ello no sorprende que vuelva a su enfoque anterior, más “simple” y poético, y a las cualidades que se encuentran en sus films más fundamentales, el afecto, la soledad y la separación, al que le añade en esta ocasión una mirada a la búsqueda de uno mismo.

La película comienza con un encuentro casual entre Takao, un estudiante de secundaria, y Yukari, una treinteañera que parece ser una oficinista. Ambos tienen la costumbre de saltarse las clases y el trabajo los días de lluvia, y contemplar " la nada" en el mirador de un parque.
Takao quiere ser un diseñador de zapatos, y muestra una gran madurez a pesar de su edad; Yukari parece estar huyendo de algo y elige beber cerveza y comer chocolate en lugar de ir a trabajar. Ambos están perdidos, por lo que se compenetran y poco a poco, día tras día lluvioso, entablarán una relación de amistad y necesidad.

 
 
 
Los dos personajes principales son brillantes, y están perfectamente profundizados, caracterizados y desarrollados en los 45 minutos que dura el film. Personajes muy reales y naturales que se necesitan, apoyan y ayudan, de tal manera que terminarán aprendiendo el uno del otro, los dos "aprenderán a caminar de nuevo".

Takao es un estudiante de 15 años que aspira a convertirse en zapatero profesional. Con una vida familiar difícil y pocos medios (trabaja a tiempo parcial) intentará cumplir su sueño, mientras madura. Su crecimiento, su paso de niño a adulto, viene acelerado por su enamoramiento de Yukino, viendo en ella su posibilidad de escape de su monotonía e infancia.

Yukino es una treinteañera que huye de sus fracasos y sus miedos, y se pasa los días bebiendo cerveza y comiendo chocolate.
Este es quizá un personaje mucho más complejo que el Takao, y su seiyuu y diseño es capaz de transmitir sin esfuerzo todas las emociones del personaje, toda su confusión, tristeza y desesperación. Mientras que Takao crece y madura, Yukino, debe enfrentarse a la edad adulta, menos "maravillosa" y ensalzadora, llena de obstáculos difícilmente de superar, y a los que se enfrenta con menos madurez de lo que se creía capaz.

 
 
 
La animación como es costumbre del director, es impresionante. Estamos ante un film muy bello, repleto de paisajes costumbristas y naturales tan bien recreados, son tan realistas, que en ocasiones dudamos si se incorpora algún fotograma real.

El jardín (así como la lluvia y la naturaleza), no solo es el escenario de la mayoría de escenas de la película sino que es un personaje más, es el pequeño universo en el que nuestros protagonistas están a gusto y se muestran tal y como son.
Este y los elementos de la naturaleza (y la majestuosa banda sonora por primera vez interpretada por Kashiwa Daisuke, sustituyendo al habitual Tenmon) cobran protagonismo en las múltiples escenas de silencio, en las escenas contemplativas, y refuerzan la belleza, la poesía y la melancolía de esta estimulante película sobre el amor y los sentimientos.

 
 
La lluvia nos brinda la oportunidad de ver algunas de las imágenes más impresionantes y detalladas no solo del film, sino de la historia de la animación.
Con cada una de las películas de Makoto Shinkai, se puede ver una evolución de la sofisticación de su ya destacada técnica anterior, y en esta ocasión se supera a si mismo y a todo lo visto en la animación.

Utiliza mucho la luz, siendo uno de los elementos que le diferencia de otros grandes directores, haciéndonos más realista la estética. la ambientación, los personajes, y la película en general, acercándose mas a directores y obras de imagen real de renombre como Wong Kar-wai y Shunji Iwai, por poner dos ejemplos de cineastas con tono y estilo similares al cine visual de Shinkai. Un tono y visión realista y meticulosa de animación con el cual se consigue una profundidad emocional en la historia y los personajes.

 
 
 
Makoto Shinkai ha demostrado una vez más con "The Garden of Words" su capacidad excepcional para crear una obra de arte y una pieza de meditación. Un nuevo clásico, una bellisima y fascinante película llena de emociones humanas.
Los fans del director estamos de enhorabuena, Shinkai ha vuelto a su cine.


Puntuación 9/10

viernes, 31 de mayo de 2013

Battle Royale, de Kinji Fukasaku.

Una de las películas japonesas contemporáneas más taquilleras, más notorias y más famosas entre el publico occidental es "Battle Royale", que rápidamente se convirtió en un film de culto. Esto se debió tanto por su violencia y su mensaje de rebeldía juvenil, como por su factura técnica y su guión memorable, fascinante y lleno de humor negro, además de esas presencia icónica de Takeshi Kitano. La película estaba por supuesto basada en la reconocida novela de Koushun Takami, recientemente publicada en nuestro país por Planeta dentro de su sello Booket, que reseñamos hace unos días. 

Con algunas diferencias con respecto a la obra original, tanto en cuanto a historia como a mensaje, y menos tiempo para el desarrollo de personajes, la película nos sitúa en un Japón imaginario con altas cifras de desempleo, violencia y protestas juveniles. El gobierno responde estableciendo la Ley BR (Battle Royale), en la que se selecciona a una clase de estudiante de secundaria para participar en un macabro juego, en el que se ven obligados a competir entre sí por su supervivencia, hasta que solo sobreviva uno de ellos. 
De los cuarenta y dos estudiantes que se ven obligados a participar en este cruel juego, la película se centra principalmente en tres de ellos, Shuya y Noriko, compañero y amigos de clase, y Shôgo, un estudiante transferido especialmente para la competición.

 
 
El veterano director Kinji Fukasaku, especialmente conocido por sus films de yakuzas de los años 70, crea audazmente  una convincente e inquietante película repleta de violencia, muerte y desesperación. Una aterradora película distópica con un ritmo trepidante, que se ve complementada con humor negro y absurdo, acción y suspense, y un buen número de momentos melodramáticos. 

La película va mas allá de la violencia gratuita si nos adentramos en la historia, y es que se profundiza en la psique de la juventud japonesa (y en general), en sus inquietudes, inseguridades y sentimientos, además de hacernos una sutil mirada crítica a la sociedad y educación, y un estudio de la conducción humana. 
Cada estudiante lucha por sus propios intereses, aunque la mayoría por su simple instinto de sobrevivir o miedo, también hay los que lo hacen por amor, desinterés o locura, representándose a lo largo de la historia de manera bastante comprensible. 

Hay mucho más debajo de lo superficial, de esos locos tiroteos, chorros y chorros de sangre, apuñalamientos, explosiones, desmembramientos... se cuestiona la sociedad y la política pasada, presente y futura de cualquier país, que no es capaz de mirarse a si mismo para buscar a culpables, antes de criminalizar al inocente, en esta ocasión a una enfadada y violenta juventud. 
Este futuro distópico de "Battle Royale" es una metáfora, un reflejo del Japón de los 1990, cuando estalló la burbuja económica del país, cuando la economía y sociedad japonesa se derrumbó, una situación que por desgracia también se puede trasladar a los tiempos actuales en nuestro país y diversos países en estado de crisis. 

 
 
La película cuenta con un reparto lógicamente juvenil, lleno de unos jóvenes actores que muestran la suficiente carga emocional que requiere sus papeles. La mayoría de ellos acabarían destacando y ahora son nombres frecuentes (y algunos de ellos de gran éxito y/o reconocimiento) dentro del panorama cinematográfico japonés, como Chiaki Kuriyama, Tatsuya Fujiwara, Aki Maeda, Taro Yamamoto, Kou Shibasaki, Masanobu Ando, Sousuke Takaoka y Takashi Tsukamoto.
Takeshi Kitano tiene un papel destacable en la película, como profesor hastiado y frustrado de la indiferencia y criminalidad de la juventud, que pierde la cordura y se convierte en un auténtico loco con mucha mala leche. Su presencia contribuyó sin duda en convertir a este film aun más en una obra de culto. 

"Battle Royale" es una película intensa y cargada de emociones, una película provocadora que va mas allá de la polémica, y detrás de ese entretenimiento puro y sin adulterar que es, se nos invita al diálogo. Una brutal obra de culto, que no solo no envejece sino que cada vez que la re-visionamos encontramos nuevos matices a reflexionar.

Puntuación 8/10

miércoles, 10 de abril de 2013

Hand of Fate


"Hand of Fate" es otro clásico surcoreano que podemos ver en el canal de Youtube gratuito del Korean Film Archive (KOFA), canal que puso en marcha como ya comentamos hace casi un año esta organización creada para la preservación y rescate de todo lo que tenga que ver con el cine coreano, donde se pueden ver un buen numero de películas relevantes en la cinematografía surcoreana, subtituladas en inglés, muchas incluso restauradas y en HD.
Os animamos a que paséis por el canal, no solo para ver este excelente e interesante film, sino poder descubrir y ver muchos más.

Han Hyeong-mo, más conocido por su película “Madame Freedom“, es el director de "Hand of Fate", un interesante clásico de 1954 que mezcla el trágico romance y el thriller de espionaje, que es conocida por ser la primera película surcoreana en hacer aparecer un beso en la pantalla, y para mas inri entre los labios de una norcoreana y un surcoreano.

Pero esta película no solo pasará a la historia por ello, sino que este melodrama destaca por su estética y formas, su director trabajó anteriormente como director de fotografía en numerosos films y se nota, sobretodo en los primeros minutos, en la maravillosa secuencia de apertura, cercana al estilo del cine expresionista alemán. Este es uno de los mejores tramos de toda la película, donde no hay diálogos en esos primeros minutos, y la narrativa hace hincapié en la puesta en escena y la iluminación.
Sin embargo, a lo largo del film hay algunos momentos exagerados y algo torpes, como la escena de lucha del final, donde también se quiere quiere dar un aire minimalista y solo se consigue una confusa y forzada escena.

La primera mitad de "Hand of Fate" es una historia de amor, la trama gira en torno a Margaret, una espía norcoreana que trabajaba encubierta como chica de compañía en un bar. Ella se enamora de un estudiante pobre, Young-chul, al que ayuda después de ser apalizado por la policía. Su relación avanza durante años en la película, y se convierten en pareja. Llegará el momento en que sus caminos se crucen de la peor de las maneras, ya que él se convierte en un agente de las fuerzas de seguridad, y ella recibirá una misión.

La trama del melodrama esta presentada de manera muy convincente, tanto en términos de narrativa y estilo. Esta parte, la primera hora de la película, presenta los sentimientos y las emociones de los personajes, lo cual hace que su desarrollo tenga un ritmo muy lento. Aunque la historia se ve fuertemente reforzada por la presencia simultánea de una historia de espías, no es hasta la última media hora cuando se profundiza en el suspense del thriller, dándole con la intriga un ritmo mas llevadero.

 
"Hand of Fate" además de tener un aspecto atractivo tiene un personaje femenino fuerte, "moderno" y conmovedor. Yun In-ja (A Woman's Life, Red Muffler) interpreta a una mujer "escandalosa" para la época, a una femme fatal.
Esta figura femenina nueva para el cine de Corea del Sur, es presentado como inmoral y anormal, pero también como un personaje trágico, que duda de su lealtad a su país por amor. Ademas representa a la perfección a la mujer cambiante del país con posibilidades de mayores libertades.

Como muchas películas de la época, estamos ante una película anticomunista, incluso la primera película considera anti-comunista en Corea del Sur fue una obra anterior del director, “Breaking the Wall ” de 1949. Y es que el anticomunismo se convirtió en una tendencia importante en las películas coreanas antes y después de la Guerra de Corea, aunque muchas de ellas son difícilmente de catalogar como tal (incluso se confunden como pro-comunistas), ya que retratan a los comunistas sin quitarles la humanidad, y no como los malos desalmados de turno. Como en este caso, la historia de amor imposible entre nuestros dos protagonistas puede bien servir como metáfora de la reciente división de las dos Coreas.

Puntuación 6.5/10 

martes, 2 de octubre de 2012

Los siete samurais.

Para cerrar la celebración de nuestro quinto aniversario, hemos decidido elegir nuestras películas favoritas y reseñarlas. Es muy difícil seleccionar solo una película como "la mejor" que uno ha visto, suele ir por épocas y a veces uno tiene más frescas unas que otras. Pero desde hace ya tiempo, por una situación parecida, decidí que la mejor película que había visto era “Los 7 samurais”, y a día de hoy ninguna que haya visto le ha sobrepasado en el puesto.
Quitando (que ya es quitar) la gran influencia que tuvo, no solo en el propio género chambara, sino en la difusión del cine asiático en Occidente, esta es una obra maestra incontestable, rodada con una minuciosidad detrás de cada plano aplastante, y de un in crescendo emocional que, para mi, no tiene rival.
Protagonizada por habituales del cine de Akira Kurosawa, y auténticos monstruos de la interpretación como Toshiro Mifune o Takashi Shimura, no hay 207 minutos de cine que disfrute más que los de esta película.

La historia ha sido hecha y rehecha multitud de veces desde entonces: los campesinos de un pequeño pueblo deciden, hartos de los continuos saqueos de una banda de ladrones, intentar contratar a samurais para que defiendan al pueblo. No podían tener mejor suerte y contratan, apenas a cambio de la comida y el alojamiento durante la batalla, a siete samurais de muy distinta procedencia, seleccionados por un veterano de guerra como Shimada Kambei.




Esta es una de esas películas que se pueden ver una y otra vez, y aunque uno, que ya repite en visionados y se conoce la historia al dedillo, pretenda centrarse en el aspecto formal o fijarse en la multitud innumerable de detalles que le dan ese plus a la película, siempre acaba enganchado a la historia, a sus personajes. Kikuchiyo, ese samurai chiflado que guarda una historia detrás de esa locura constante. La relación de sensei-alumno entre Kambei y el joven Katsushiro. Ese momento de reflexión de Kyuzo, el experto espadachín, en esa escena llena de fuerza en la que juguetea con las flores mientras espera a dos de los bandidos para acabar con ellos. Rikichi, ese campesino decidido a que los bandidos no se lleven a ni una mujer más de su pueblo... y así,una, y otra, y otra.
Es una película perfecta a todos los niveles, lo que por una lado habla de la claridad de Kurosawa en la planificación, y de su rigurosidad en el rodaje. El guión es sensacional, con una historia central portentosa que se ramifica en varias subtramas que siempre suman a la central, y que por si fuera poco integra perfectamente detalles de la época, como las diferencias de estamentos, o la importancia del respeto a los mayores. La minuciosidad de Kurosawa en ese sentido es espectacular, por ejemplo en algo tan aparentemente azaroso como la manera de sentarse de unos y otros en las casas: todo esta en realidad perfectamente planificado, con el “mayor” de todos, normalmente el samurai Kambei, sentado por encima de los demás.
Los diálogos son una absoluta maravilla, personalmente me emocionan esas frases que dice Kambei, que van mucho más allá del simple pensamiento, auténticas perlas de la sabiduría de un hombre con mucha guerra a sus espaldas y que siempre se adelanta a lo que esté por llegar con absoluta claridad, sea bueno o malo.



Que decir de la puesta en escena: lógicamente el rodaje se fue de presupuesto y de tiempo, después de la reconstrucción de los decorados fuera de los estudios, y del equipo necesario para aspectos tan incontrolables, pero que Kurosawa necesitaba controlar, como la influencia de la naturaleza; el viento y la lluvia, que llegan en momentos de tensión y tristeza, marcan el tono de las escenas. Seguramente fue una completa locura, pero Kurosawa, que ya se había convertido en uno de los estandartes de la Toho, se salió con la suya, consiguiendo de paso un éxito atronador de público, y una obra maestra imperecedera.

Igual que Kambei decide que tienen que ser siete los samurais para poder defender el pueblo en condiciones, Kurosawa hace lo mismo con sus personajes, que están perfectamente calculados y todos tienen su momento y su razón de ser. Desde las escenas del reclutamiento, algo que a posteriori hemos visto en docenas de películas, a cada personaje se le asigna un rol, ya sea samurai o campesino, y todos acaban teniendo su importancia.
Kurosawa exprime perfectamente las personalidades de cada uno, también en las relaciones entre ellos: la admiración de Katsushiro por Kyuzo; los celos de Kikuchiyo con el mismo Kyuzo; el odio entre Manzo, el campesino que teme por la integridad de su hija, hacia Katsushiro; la camaradería de los veternos entre Kambei y Gorobei...

Técnicamente es toda una clase de como rodar para los que no sabríamos ni por donde empezar. Las transiciones espectaculares, la manera en que sabe siempre donde debe colocar la camara, las composiciones, como utiliza el movimiento de los actores, o el dominio del ritmo de Kurosawa, simplemente fascinante.
Y la banda sonora de Fumio Hayasaka, seguramente el más grande compositor de las bandas sonoras de los clásicos del cine japonés,con los temas recurrentes según sean unos u otros quien aparezcan en pantalla.



Realmente hay tanto que alabar que se me acaban los adjetivos. Técnicamente es prodigiosa, una película además muy ambiciosa que le pudo costar la carrera a Kurosawa de no haber contado con el favor del público como lo hizo.
Por otro lado la historia va empapando al espectador, los personajes van calando, y cuando comienzan a llegar los momentos tensos y las muertes, en esa gran batalla de tres días, la emoción se palpa en cada momento.
Como digo, cada vez que la veo acabo emocionado, como si estuviera en ese pueblo embarrado, con Kikuchiyo clavando un montón de espadas en el montículo a la espera de acabar con todos los bandidos que faltan, con Kambei lanzando flechas a los jinetes... y esa frase final, una vez ha pasado la tempestad, que siempre me encoge el corazón.

¿Hace falta decirlo? 11/10

jueves, 2 de agosto de 2012

Young and Dangerous


La saga de películas "Young and Dangerous" es una de las más populares del cine de Hong Kong de los últimos años, cogendo como base el popular genero de "Heroic Bloodshed" (que popularizó John Woo) y reciclándolo con estrellas jóvenes, haciendo aún más atractivo y popular este gennero para el público adolescente, todo ello sin importar las críticas recibidas por su posible exaltación al mundo de las Triadas.
En menos de un año tres secuelas se estrenaron, naciendo el subgenero "Triad Youth", a la que todavía le siguieron algunas secuelas más hasta llegar a una sexta parte, spin-offs y las indispensables imitaciones.

La vibrante dirección de Andrew Lau, el carisma de los actores y personajes, y la combinación de intriga, acción y violencia convirtieron esta saga en todo un fenómeno de mediados de los noventa, en una parte esencial e importante de la cinematografía hongkonesa que queda aún vigente en nuestros días, aunque en menor medida vistas a dia de hoy, ya que no han envejecido todo lo bien deseable.


Basada en un popular comic chino (manhua) llamado "Teddy Boy" de Niu Lo, "Young and Dangerous" es una serie de películas de Hong Kong que se iniciaron en 1996 y que tienen como protagonistas a un grupo de jóvenes metidos en las triadas. Su crecimiento como personas y como miembros de la sociedad de la mafia china, así como sus peligros y aventuras, es el eje central de las películas.
La ultima película de la saga la realizó en el 2000 el propio Andrew Lau "Young and Dangerous 6", y después de pasar por diferentes actores y directores, de secuelas, precuelas y spin-offs, volvió a contar de nuevo con el dúo protagonista original formado por Ekin Cheng y Jordan Chan.

La películas son puro entretenimiento y solo buscan divertir al espectador, por ello se deja de lado un mensaje reflexivo, aunque muchos han querido ver un paralelismo entre la historia y los personajes de la película con el traspaso de la ex-colonia inglesa a China. El clima de incertidumbre y la angustia nacional general (y también juvenil) parece que fue el escenario perfecto para que esta serie se convertirse en un éxito.
Aunque esto hace que las películas pierdan en profundidad y valor artístico, no hace menos popular o especial esta saga, y es que a lo largo de ella vemos crecer a los personajes, tanto en su vida "profesional" como social y familiar.


La primera película "Young and Dangerous" (1996) que es la que hoy reseñamos, comienza con un flashback a la infancia de los protagonistas y su primer contacto con la triada. Diez años más tarde estos jóvenes ya están asentados dentro del submundo criminal, y miran adelante hacia un futuro glorioso en la sociedad de las triadas, representado como duro y violento, pero también con su aspecto glamuroso y atractivo.

Estamos ante una película clásica del genero, donde se muestra una sociedad y una historia llena de emociones y peligros; la muerte y la violencia esperan a la vuelta de la esquina a nuestros protagonistas, así como la traición y la guerra entre bandas.
Intentarán sobrevivir a este submundo del crimen gracias a su fortaleza, valentía y camaradería, una amistad que se verá amenazada con su destrucción y se pondrá a prueba en diversas ocasiones, enfrentándose los propios personajes, también individualmente, a las dificultades que irán surgiendo.



Ekin Cheng y Jordan Chan, con solvencia y gran carisma son los máximos protagonistas de esta película (y saga). Se convirtieron gracias a esta en unos de los actores más populares de Asia, así como en estrellas del cantopop ya que cantaban ellos mismos las canciones de la banda sonora de la saga.
Actores de la talla de Anthony Wong o Simon Yan entre otros, les acompañan a lo largo de estas películas, como en esta primera parte lo hace Francis Ng que con su habitual sobreactuación interpreta con gran carácter al despiadado villano de la función.

Aunque estéticamente revolucionaria en su día es en este aspecto donde peor ha envejecido. Hay que admitir que Andrew Lau es un buen director, muy estiloso y adaptable a los tiempos que corren, un director creativo que reinventa géneros como hizo con esta saga y posteriormente con "Infernal Affairs". En este caso las escenas de acción urbana recrean el caos de la ciudad con movimientos de cámara rápidos, desequilibrantes y desconcertantes, que nos irritan y marean más que nos atraen, inquietan y emocionan. Ese aire y sensación a videoclip de la época en su día pudo ser innovador y atraer a la juventud, pero visto ahora ha quedao un tanto desfasado.


"Young and Dangerous" a pesar de no ser una gran película, si que es correcta y entretenida, y tiene su puntito de valor histórico, es una buena introducción a la saga que nos hace desear seguir con ella, y descubrirla por completo.



Puntuación 6/10

martes, 24 de julio de 2012

Black Republic


Park Kwang-su es uno de los directores más abiertamente políticos de Corea, hizo su debut como director en 1988 con la aclamada "Chilsoo and Mansoo", considerada por muchos como la precursora de la nueva ola del cine coreano; su siguiente película, esta que comentamos, es considerada un clásico moderno que ha pasado por diversos festivales y ha convertido al director en uno de los mas aclamados y destacados del país.
Para algunos Park Kwang-su fue el precursor del cine independiente del país, de un cine que desafió a la censura y que ayudó a introducir el cine coreano contemporáneo al publico internacional.


Ambientada en 1980 después de la masacre y sublevación de Kwangju, donde las protestas estudiantiles fueron brutalmente reprimidas por el régimen militar de Chun Doo-hwan, "Black Republic", al igual que la mayoría del cine del controvertido Park Kwang-su, representa con realismo los años turbulentos y sin libertades del país, un retrato furioso y oscuro sobre las tensiones políticas, culturales y sociales de la época.

En esta ocasión centra la historia en un intelectual revolucionario que huye a un pueblo remoto dedicado a la minería, con el fin de esconderse de la policía y aclarar sus ideas. Allí también se encontrará con un panorama desolador, en donde los mineros son explotados, donde las huelgas laborales son disueltas brutalmente por la policía, y donde los nuevo ricos pisotean y miran por encima del hombro al pobre, al humilde trabajador.
Su romance con una joven prostituta y su amistad con joven desarraigado cuyo padre esta en la cárcel por instigar una huelga, no ayudaran a su visión de un mundo desgarrado, sino más bien a darle aun más melodrama a esta realista, sombría y asfixiante historia.



La trama de este film se mueve lentamente. Parte de diversos hilos narrativos que poco a poco se van desarrollando y uniendo, describen las duras y cotidianas vidas de los habitante de este pueblo minero. Los personajes bien definidos y su complejo desarrollo son los que hacen avanzar la cinta, estos y sus dramáticas historias personales.

De entre estos personajes, aparte del protagonista interpretado por el actor pasado ha politico Moon Seong-Keun (un asiduo del cine de Hong Sang-soo), que realiza un gran trabajo como Kim Gi-young, el joven revolucionario dubitativo y perseguido por sus demonios del pasado, destacan Sung-Cheol, interpretado soberbiamente por Park Jung-Hun (Nowhere To Hide), el hijo del dueño de la fabrica de carbón donde empieza a trabajar nuestro protagonista, un bala perdida, un nuevo rico que paga sus frustaciones (y problemas familiares) con los trabajadores y las mujeres.
Young-sook (Shim Hye-jin) es la joven prostituta que es continuamente degradada por Sung-cheol, que cuando conoce a Gi-young, quien la trata como persona y no un objeto, comienza a sentir algo por él y quiere dejar su trabajo, aunque no lo tendrá nada facil para empezar una nueva vida, y se le presentarán demasiadas dificultades.


En una de sus obra más conocidas, el director Park Kwang-su crea una cinta muy política y llena de complejidades, partiendo de los dilemas personales y políticos del militante revolucionario.
Con gran realismo muestra una época de Corea del Sur y una ideología política muy personal del director, haciendo una critica social para despertar la conciencia del espectador surcoreano de la época. Una época que quizá el espectador extranjero no sepa situar histórica, cultural y políticamente, pero que de igual manera puede asociar con otros hechos históricos de sus respectivos países, y por tanto apreciar como es debido.

"Black Republic" es una apasionante e interesante film, un clásico de vista obligada para los amantes del cine y cultura coreana. Este análisis duro y sin concesiones de un período oscuro de la historia (tanto surcoreana como mundial) aborda temas por desgracia aun vigentes en nuestros días.



Puntuación: 7/10

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - http://elpozodesadako.blogspot.com/ Add to Technorati Favorites Blogs http://www.wikio.es EspaInfo: buscador de España