viernes, 30 de noviembre de 2012

Thermae Romae.

 La idea del manga original en que se basa “Thermae Romae”es desde luego de lo más divertida y original: un diseñador de termas de la Antigua Roma, que viaja en el tiempo para descubrir (y copiar) los usos de los baños públicos del Japón actual. El paso de la viñeta al celuloide mantiene toda esa frescura y diversión del original, en una buena adaptación que añade a un personaje femenino (una mangaka interpretada por la eterna Azumi, Aya Ueto), y que gana enteros con el acierto de tener al gran, en todos los sentidos, Hiroshi Abe interpretando a Lucius, el protagonista.
Muchos viajes en el tiempo con efectos especiales de lo más simples y cachondos, y ese paso de los avances tecnológicos a Roma (que normalmente incluye el trabajo ingrato de unos cuantos esclavos), son los puntos que convierten a la película en una excelente opción para tener una sesión de cine de lo más divertida.

Lucius, un diseñador de termas romanas en la época del emperador Adriano, esta sin trabajo, y sin ideas. Sus obras quedan desfasadas, y la musa no acaba de llegarle. Un día, estando una terma, reflexionando sobre que poder hacer, encuentra un agujero que le hace aparecer en un sitio extraño. Es otra terma, pero muy diferente a las que él conoce, y la gente que la disfruta, una extraña tribu de caras planas, que Lucius piensa son esclavos, parecen mucho más adelantados que el propio imperio romano.
En realidad Lucius ha viajado en el tiempo hasta un baño público del Japón actual, pero cuando vuelve a la Antigua Roma, de la manera tan inesperada como el viaje de ida, empieza a poner en práctica lo visto, con enorme éxito.

Y así comienzan los viajes en el tiempo, y la progresión en su trabajo para Lucius, interpretado con muchísimo humor (y pocos reparos para dejar caer la toga y mostrar el culete) por Hiroshi Abe.
El ritmo del film es muy alto, y no da tiempo a aburrirnos a pesar de su estructura seguramente demasiado episódica: el protagonista tiene un trabajo a resolver, se le plantea el dilema, viaja en el tiempo al futuro, descubre algo, vuelve a Roma, y lo pone en práctica con éxito. La gracia esta, además de en esos viajes en el tiempo que incluyen a un cantante de ópera en un paraje montañoso que canta de viva voz mientras Lucius fluye de una época a la otra, o un puñado de muñequitos girando en el remolino de un cubo de agua, en como traslada el diseñador lo que ve adaptándolo a sus medios: así un jacuzzi se convierte en un puñado de esclavos dejándose la vida soplando por debajo de una bañera; no os explico como hace funcionar los retretes con chorrito.

Abe por supuesto es media película, con su cara seria convertido en un romano más. El director Hideki Takeuchi, todo un experto en sacarle punta a personajes pintorescos y buscar la parte más disparatada de historias que podrían ser muy cotidianas, como ha demostrado en los J-dramas de “Densha Otoko” o “Nodame Cantabile” (de la que también se encargó en su pase a la gran pantalla), ha optado por mantener un reparto de occidentales en la parte romana a excepción de los cuatro personajes principales, Lucius, el emperador Adriano, y sus dos candidatos a sucederle al mando del Imperio, Antonius y Ceionius. El resto, secundarios, extras y demás son caras occidentales.
Para la parte japonesa nos encontramos con la Ueto, muy correcta en el papel de aspirante a mangaka que tiene en sus encuentros sucesivos con Lucius a su mayor inspiración, y a secundarios de lujo como el viejete Takashi Sasano, al que hemos visto en muchísimos títulos, y al mismísimo Riki Takeuchi, en un papel asalvajado que le viene al pelo.

El guión combina de manera excelente esos anacronismos con lo que le va sucediendo a uno y otro personaje principal en sus respectivas épocas, y solo al final intenta buscar una trama un poquito más profunda en la que entra en juego el destino del Imperio Romano, y de los propios personajes.

Mucho humor, muchos gags de puro slapstick, y un diseño de producción excelente, tanto en los decorados de Roma (por algo esta rodado en los estudios Cinecità), como en los maravillosos onsen y baños japoneses, desde los más cutres donde se reúnen los ojisan, hasta parajes de verdadero ensueño.
Una propuesta familiar e inofensiva, pero extremadamente recomendable para pasar una tarde divertida.


7´5 de 10

jueves, 29 de noviembre de 2012

Cartelera asiática: Corea del Sur (23-25 de Noviembre)

Esta semana en nuestro repaso a la cartelera asiática, nos toca pasearnos por Corea del Sur, donde las últimas semanas ha habido un nombre propio que se encamina a seguir sumando números de vértigo en la taquilla nacional, como “A werewolf boy”. La película protagonizada por Song Joong-ki, que ha compaginado el éxito del film con los excelentes índices de audiencia en la televisión con su Kdrama “A Nice Guy”, ha superado sin despeinarse dos estrenos occidentales de primer orden, como el nuevo Bond “Skyfall”, y el final de la saga “Crepúsculo”.
Otra de las víctimas de la película ha sido una producción que también ha visto mermados seriamente sus resultados como el thriller “Confessions of murder”.
Esta semana además se ha animado el top con las diez más vistas teniendo siete producciones nacionales, entre ellas algunas de corte más independiente.

Pero comenzamos hablando de “A werewolf boy”, que llegaba esta semana a los 6 millones de espectadores, colocándose como la quinta película más vista del año en el país, la tercera si contamos solo las nacionales.
Esta es por supuesto la historia romántica de una joven que se traslada al campo junto a su madre y hermana, por problemas de salud. En la granja en la que viven descubren que hay un chico de aspecto salvaje en el granero, con lo que le empieza a cuidar.
Jo Sung-hee dirige el film, del que se podía esperar un buen paso por taquilla aunque solo fuera por la presencia de su actor protagonista, pero que esta sorprendiendo con el gran éxito obtenido. Ademas está teniendo más criticas positivas que negativas.
Para exprimir un poco más la película, CJ Entertainment va emplear la misma táctica usada el año pasado con “Sunny”, es decir reestrenar la película añadiendo en este caso un par de minutos más al final. Veremos como lo recibe el público en unas semanas.

En tercera posición nos encontramos en la semana de su estreno con “Don´t cry mommy”, un duro drama de venganza en el que se ponen en duda la dureza de las penas a menores.
Basada supuestamente en hechos reales, comienza cuando una joven que es violada por tres compañeros de clase, se suicida después de que estos la amenacen además con difundir el video por la red. Los tres son sentenciados culpables, pero al ser menores reciben un castigo mucho más ligero, algo que la madre de la joven no puede soportar, tomándose la ley por su mano.
Yoo-sun (Gabi, Terroir) interpreta a la madre coraje, mientras que la cada vez más ocupada Nam Bo-ra (The moon that embraces the sun) lo hace de su hija.
Dong-ho (Holyland) del grupo U-kiss se atreve a interpretar a uno de los violadores en esta película de la que podemos esperar un drama intenso, al más puro estilo coreano.

Confession of murder” ocupa el cuarto lugar, un thriller que no ha pasado por taquilla con la fuerza esperada. Jung Byoung-Gil, el director de aquel documental tan recomendable, “Action Boys”, se encarga de dirigir a dos actores muy populares como el gran Jung Jae-young (Castaway on the moon) y Park Shi-hoo (The princess man), en esta historia en que un asesino en serie sale de la cárcel después de cumplir condena, y publica un libro con sus memorias. El policia que no consiguió encontrar pruebas para condenarle por todos sus crímenes intentará de nuevo cazarle.
En su tercera semana en taquilla ha llegado a los dos millones de espectadores, pero seguramente la Showbox esperaba bastante más de esta película, que a pesar de que la critica la cataloga de irregular, la defiende por su dirección, su acción y frescura.
En el quinto lugar, otro estreno nacional de la semana, “National security”, un durisimo retrato de la situación política del país a mediados de los años 80. En este caso el director Chung Ji-young, que regresó al cine el año pasado después de un largo parón con “Unbowed”, retrata la represión policial contra los líderes de los movimientos democráticos del país.
22 días de tortura en las dependencias policiales son los qu eaguanta el protagonista de un film que sin duda esta en la línea de la crítica política que hemos visto en multitud de ocasiones en el cine coreano de los últimos años.

"Masquerade", con sus doce millones de espectadores, sigue sumando hasta convertirse en la segunda película más vista del año. El film protagonizado por Lee Byung-hun no va a atrapar ya a “The thieves”, pero desde luego esta teniendo una carrera absolutamente espectacular en los cines.
“Iron bag man” entra completamente en la categoría “dramones surcoreanos en los que los personajes rien sorprendentemente en el poster”. Esta es la historia de un hombre que creció siendo huerfano y pudio salir adelante, y que ahora siendo un ahjussi cuida de cuatro niños, por los que se desvive trabajando como repartidor de comidas. Accidente de moto al canto, y no digo más.
Preparamos pañuelos para este también estreno de la semana protagonizado por Choi Su-Jong (The President), en el octavo puesto de la taquilla.
Para acabar del top ten, ya que”Skyfall” ocupa el décimo lugar, terminamos con “Tone deafclinic”, una comedia ligera sobre una joven que quiere aprender a cantar para gustarle al chico que ama, pero que por desgracia no tiene el talento ni la voz para ello. Encontrará a un profesor de canto que le comenzará a dar clase, pero con el que saltarán chispas por el duro carácter de ambos.
Nuestro querido Oska, o sea Yoon Sang-Hyun (Secret Garden) vuelve al cine con su segundo film , esta vez como protagonista, acompañado de la bellísima Park Ha-sun (Champ).
Curiosamente es la única producción de Lotte Entertainment en la cartelera, y ha adelantado una semana su estreno.
Aunque fuera del top por no tratarse además estrenos de esta semana, queríamos comentar dos películas más, por un lado “Codename Jackal”, una comedia romántica protagonizada por nuestra favorita “Ace” Song Ji-hyo (A frozen flower) y Jaejoong de JYJ (Protect the boss), en la que una asesina a sueldo recibe el encargo de cargarse a una estrella de la canción, pero las cosas se tuercen.
La película se estreno la semana pasada con buenas cifras, pero ante la avalancha de títulos ya ha desaparecido de buena parte de los cines.

Si antes decía que “Confessions of murder” es una de las damnificadas de “Werewolf boy”, podríamos decir lo mismo de "Perfect Number", la adaptación de “La devoción del sospechoso X” de Keigo Higashino, con respecto a “Masquerade”. Este thriller apuntaba buenas maneras, y con un atractivo reparto encabezado por Ryu Seung-beom (The Unjust) ha aguantado como ha podido la huída de espectadores, llegando al millón y medio de entradas vendidas.

Un estreno de esta semana que no ha entrado en lo más alto por tratarse de un film independiente, y que seguro veremos a menudo en las listas de unos cuantos festivales internacionales: “Juvenile offender”. El director Kang Yi-kwang se encarga de esta historia sobre un adolescente que acaba en el reformatorio después de un pequeño robo. Cuando muere su único pariente cercano, un abuelo que estaba muy enfermo, su profesor intenta encontrar a la madre que el joven daba por muerta, y lo consigue. Ella, que tuvo que dejar a su hijo y marcharse de casa siendo muy joven, se reencuentra ahora con su hijo.
Este drama pasó dejando excelentes críticas por los festivales de Toronto y Tokyo, donde su actor protagonista, Seo Young-Joo, salió premiado.

Para acabar un par de estrenos de la semana que viene, muy diferentes, el documental sobre el cine surcoreano, "Ari Ari the Korean Cinema", un film simplemente imprescindible para los seguidores del cine coreano que cuenta con directores de la talla de  Park Chan-wook, Bong Joon-ho, Im Sang-soo, Lee Myung-se, Im Kwok-taek, o actores como Ahn Sung-ki, Park Joon-ho, Kim Hye-soo o Song Kang-ho.

Y el drama romantico "Love 911" protagonizado por Ko Soo (Haunters, The Front Line) y Han Hyo-Joo (Always).
Dirigida por Jeong Ki-Hun (Goodbye Mom) esta película que llegará a cines a lo largo de este año, centra su historia en un bombero (Ko Soo), que perdió a su esposa, y una doctora en medicina (Han Hyo-Joo), que no es capaz de abrirse sentimentalmente a los demás, que por circunstancias de la vida coinciden y empiezan a entablar una relación. A través de uno y otro, poco a poco, son capaces de curar sus cicatrices interiores y abrir sus mentes y corazones.
 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Beijing Blues.

Este pasado fin de semana “Beijing Blues” se alzaba sorprendentemente con el Golden Horse a la mejor película en los premios otorgados en Taiwan. Antes este drama policial de aire televisivo ya se había llevado otros premios, como el de mejor director para Gao Qushu en el Festival de Shangai, con el que el máximo responsable de “The Message” y “Wind Blast” volvía al mundo policial -por lo visto ha dirigido varias series de televisión del género-, en que se busca el mayor realismo posible para reflejar la vida en la gran ciudad. Aunque a su guión le falte un poco de consistencia, y la serie de aventuras del detective protagonista queden un tanto dispersas, ese aire documental la convierte en una película de lo más apetecible.

El protagonista del film es el detective Zhang, que tiene a su cargo a un equipo de policías de paisano, que se dedica a atrapar a criminales de poca monta. Por sus manos pasan ladrones callejeros, timadores de todo tipo o falsificadores. Así les seguimos en la vigilancia, detención e interrogatorios de los criminales, que le llevarán a perseguir a un pez más gordo, al jefe de una red de criminales que a través de pequeños hurtos esta dañando a la comunidad.


La principal virtud de la película es ese realismo que se refleja a través de las pequeñas historias en que, sin profundizar tampoco demasiado en las situaciones personales de los policías ni de los ladrones, captamos un poquito de la vida a pie de calle en la gran urbe. Qushu lo traslada a nivel visual a través de ese look de cámara digital en mano, cercano pongamos al de las últimas películas de Michael Mann, además de imitar las imágenes de cámara de vigilancia, como si el espectador estuviera viéndolo al lado de los mismos policías. No en vano el director de fotografía Wu Di se llevó otro Golden Horse por su trabajo en la película.

El reparto, formado en gran parte por figuras conocidas de la vida cultural china, aunque no actores, como el editor literario y blogger Zhang Lixian, que interpreta al detective protagonista (y con el que bromean sus compañeros en el film por no tener microblog), o Zhou Yunpeng, un cantante ciego aquí reconvertido en capo del submundo criminal, funciona dándole al film ese toque de autenticidad callejera y de cierta espontaneidad..



La película no se aventura demasiado a explorar la situación ni de unos ni de otros, y apenas atisbamos a través de pequeños detalles las dificultades de la vida en la gran ciudad, tanto del policía, que sufre el acoso del familiar de un antiguo detenido, como de los criminales, algunos por pura necesidad, otros porque simplemente esa es la vida que han elegido.
Lo que si vemos es la fuerza de la colaboración ciudadana, dispuesta rápidamente a apalear a cualquier criminal a mano, a veces confundiendo a los propios policías por criminales.
Un añadido para el film es la integración en la trama de un equipo de televisión, que comienza a seguir las aventuras del detective como si fuera uno de esos programas documentales.

El otro problema para que el film no acabe de romper es esa estructura un tanto episódica de los casos, en que saltamos de un criminal a otro sin ninguna fluidez ni nexo, ni siquiera al llegar a la parte final. Igualmente el film mantiene el interés, aunque pueda producir un bajón por pura reiteración, gracias sobretodo a su ritmo y a esa frescura que da el rodar a pie de calle las persecuciones y seguimientos de los criminales.

De cualquier forma los puntos positivos son muchos, y aunque los premios recibidos me parecen exagerados, si que se trata de una propuesta muy apetecible, no se si como reflexión sobre la vida en Beijing, pero si por lo menos como cinta policíaca.

7´5 de 10

martes, 27 de noviembre de 2012

Dramatime Japón: mes de Noviembre.


 Dramatime es el apartado quincenal en que repasamos de manera alternativa la actualidad de las series japonesas y coreanas en emisión, así como lo que esta por estrenarse.
Esta semana nos vamos hasta Japón, donde la continuidad es la tónica de las cadenas niponas, en la que las tendencias, teniendo ya las series varios episodios emitidos, quedan bastante marcadas.
Parece claro que las tres series con más éxito de este final de año serán “Priceless”, el drama que representa el regreso a la pequeña pantalla de Takuya Kimura, “Doctor X”, protagonizada por Ryoko Yonekura y , como no, la onceava temporada del j-drama policial “Aibou”.
La gran decepción en cuanto a ratings es por desgracia Hirokazu Kore-Eda, cuyo “Going my home” se desploma en los índices semana tras semana a pesar de la presencia de dos actores de primera linea como Hiroshi Abe y Aoi Miyazaki.

Empezamos pues por “Priceless”, la serie de TakuKimu que alterna semanas en que llega al 18% con otras del 15% de audiencia. La estrella interpreta a un salaryman que pierde en el mismo día su trabajo y su casa, desmoronándose su vida. A través de un par de hermanos que viven en la calle comienza a conocer como sobrevivir, y a apreciar las pequeñas cosas de la vida, esas que normalmente no se pueden comprar con dinero.
Aunque no esta alcanzando ratings extraordinarios, ni siquiera siendo una serie de la estrella de SMAP, si tiene buenas críticas y dentro de los dramas de este año esta resultando uno de los más importantes para la Fuji TV.
Justo antes en las parrillas de los lunes la TBS emite “Perfect Blue”, que aunque no llega a la media del 10% de ratings, se mantiene con buenas cifras en su séptimo episodio. Esta es una serie basada en la primera novela de Miyuki Miyabe, en la que Miori Takimoto interpreta a una de las detectives de una agencia en que todas sus integrantes son mujeres, incluida una perra que hace de guardiana de las oficinas.

Los dramas del martes siguen en caída libre, y la NHK no tiene mucha mejor suerte que sus rivales con su “Single mothers”, una serie de calado, que  ha llegado hasta el 6´8% de rating. Esta dramática serie tiene por protagonista a una mujer interpretada por Yasuko Kawaguchi, que después de aguantar durante años los maltratos de su marido escapa de casa con su hijo, en busca de iniciar una nueva vida. A partir de aqui veremos las dificultades para salir adelante de la mujer, que recibe ayuda de una asociación de madres solteras.
Desde luego la serie tiene muchísimo fondo, tocando temas como el maltrato de género o el aborto.

Claro que la Fuji TV se lleva la palma con el descalabro continuado de “Going my home”, que llegó la semana a su mínimo del 5´9%, menos de la mitad del rating inicial. No ha calado entre el público el estilo de Hirokazu Kore-Eda, ni la historia familiar de Hiroshi Abe en que la llegada de una mujer misteriosa interpretada por Aoi Miyazaki altera sus vidas.
Tampoco le va mucho mejor a “Osozaki na Imawari”, la serie que se emite justo antes, y que se mantiene como puede por debajo del 10% de audiencia. Esta es una serie costumbrista con Toma Ikuta, Yoko Maki y Kenta Kiritani, en la que el protagonista decide cambiar completamente de vida después de ser despedido y que le deje su novia, para trasladarse de la gran ciudad a trabajar en una zona rural.



Los miércoles continúan siendo de “Aibou” en su temporada 11. Al drama policial le sigue en la parrilla “Tokyo Zenryoku Shoujou”, la serie de Emi Takei para la NTV, en la que interpreta a una joven que deja su casa para ir a Tokyo, en donde acaba de descubrir reside su padre, al que daba por muerto. Esta es una comedia ligera con las aventuras de la joven en la gran ciudad, además de la relación entre los reencontrados padre e hija.

“Doctor X” se esta convirtiendo como comentábamos en una de las series más vistas de la temporada, manteniéndose alrededor del 18% de audiencia semanal. En el Ryoko Yonekura (Koshonin) interpreta a una cirujana que comienza a trabajar en un hospital en el que los médicos no suelen durar demasiado por las condiciones de trabajo. Sin embargo la nueva doctora superará todo, incluso los prejuicios por su forma de vestir demasiado provocativa, a base de su claridad a la forma de decir las cosas de manera sincera y su buen trabajo
La noche del jueves tiene clara dominadora y desde luego la gran perjudicada es “Resident 5”, el drama médico con Riisa Naka y Kento Hayashi, que llegó a lo más bajo la semana pasada con un paupérrimo 4´4%.

Katsunori Takahashi, protagonista de dos sagas de la tv japonesa como “Salaryman Kintaro” y “Tokumei Kakarichou Tadano Hitoshi “, tiene nueva serie para los viernes en la que interpreta a un misterioso detective privado de poca monta. “Tokumei Tantei” esta funcionando bastante bien en la noche del viernes, llegando hasta el 12% de audiencia.
Su competencia directa es “Ooku-Arikoto Iemitsu Hen”, que ha tenido una ligera bajada de audiencia progresiva, en la que se continua adaptando el manga en su segundo arco argumental, esta vez protagonizada por Masato Sakai (Golden Slumber) y Mikako Tabe (Fish Story). Ya conocíamos la primera película ambientada en este Japón feudal alternativo, en el que los hombres son minoría y las mujeres dominan la sociedad, centrado en la vida en el harén de hombres en el palacio de la Shogun.
A finales de diciembre, coincidiendo con el final de la serie, se estrenará en cines la segunda película de la saga, que adapta el tercer arco argumental del manga.

Akumu-chan”, con Keiko Kitagawa y Gackt sigue con buenos números en la noche del sábado, con una propuesta muy ligera llena de fantasía. La actriz interpreta a una profesora con una nueva alumna en clase, una chica con la capacidad de que sus sueños se conviertan en realidad. Por desgracia la cosa no suele acabar nada bien , y sus sueños están dominados por las pesadillas, en los que estará incluida la maestra.
La serie se mantiene cerca del 12% de audiencia, superando de largo al drama de la NHK con el que compite, “Jikken Keiji Totori”, otra serie policial con extraña pareja, en este caso un profesor de zoología (?) que quiere convertirse en policia a pesar de contar con 43 años, y su instructor en el cuerpo, un detectivo mucho más joven, que debe cargar con su maduro novato.

Cada vez queda menos para el final del Taiga drama de este año, con el que Kenichi Matsuyama no ha logrado ni de broma una buena cuota de pantalla. “Taira no Kiyomori” llegaba al 7´3% , su rating más bajo, la semana pasada. Le deseamos mucha mejor suerte al Taiga del 2013, del que esta semana aparecía el poster, con Haruka Ayase como protagonista. “Yae no sakura” comenzará su andadura el 6 de enero, y cuenta en su reparto con Joe Odagiri, Hiroki Hasegawa, Meisa Kuroki, Shun Oguri, Takashi Sorimachi o Hidetoshi Nishijima.
La serie narra la vida de Yaeko Yamamoto, hija de un instructor de armamento, con una vida de lo más agitada, desde participar activamenete en la guerra Boshin de finales del siglo XIX, hasta casarse con Jo Niijima, que salió de Japón cuando estaba prohibido hacerlo para estudiar en Estados Unidos, y regresó convertido en reverendo para terminar fundando la universidad Doshinsha de Kyoto.

Por su parte las otras dos series del domingo, “Monsters”, otra más con extraña pareja de polis, y “Tokyo Airport”, con Kyoko Fukada, se mantienen cómodamente por encima del 11% de rating.

El mes que viene finalizarán prácticamente todas estas series, con lo que en el siguiente Dramatime hablaremos en profundidad de las novedades de Enero, de las que ya se van confirmando nombres que regresan a la pequeña pantalla, como el de Tomoya Nagase, Hayato Ichihara, Kyoko Suzuki en una nueva serie de misterio adatación de una obra de Kanae Minato, o Eita y Ryuhei Kitamura en la continuación de su película “Tada´s do it all house”.

lunes, 26 de noviembre de 2012

"Eungyo" (A Muse)

 Hace unos días comentaba en la reseña del thriller surcoreano “The Scent”, como esta primavera habían coincidido prácticamente al mismo tiempo en cartelera varias producciones de primera linea, con el erotismo como principal reclamo. Esto es algo que tampoco es extraño en el cine coreano, pero lo vemos más habitualmente en producciones más pequeñas. Incluía en ese listado a “Eungyo” (A muse), un drama que adapta una novela local, aunque su argumento nos recuerde si o si a la “Lolita” de Nabokov, y que tuvo cierto halo de polémica en Corea.
Y es que esta es la historia de un escritor de edad avanzada que encuentra una nueva motivación en su vida al cruzarse en su camino una adolescente que comienza a visitarle de manera regular.
La película guarda muy buenos momentos y algunas sorpresas, destacando sobretodo la apasionada actuación de la actriz novata Kim Ko-eun, toda una revelación.

Un escritor de edad avanzada, retirado de la vida pública, y que apenas se relaciona con su pupilo, un joven escritor de reciente éxito, se encuentra en el patio de su casa a, Eungyo, una adolescente dormida. La joven comienza a volver a la casa de manera habitual, ayudando en tareas de limpieza, y provocando una fascinación total en el viejo escritor, que cae rendido a sus encantos.
Sin embargo, la impresión que deja en el pupilo no es tan buena, y la mira con recelo.

Siendo el tema de la diferencia de edad, ya no solo entre parejas sino en las propias relaciones interpersonales, algo a lo que la sociedad coreana le da tanta importancia, es normal que levantara algunas ampollas esta historia de la relación entre el escritor y la estudiante. Eungyo entra en la vida del protagonista como un ángel caído del cielo, y al principio desconocemos las motivaciones que pueden llevar a una adolescente a pasar las tardes con un abuelo que vive retirado del mundo, en una casa que parece su propio castillo.
Poco a poco vamos descubriendo esas motivaciones, a partir de pequeños detalles y de la misma forma de actuar de la joven, para descubrir que, en realidad, aunque a ambos les separen una gran cantidad de años, no hay tanta diferencia en su situación en el mundo.

Esta es una película sobre la soledad y también sobre la vejez, claro, representado en el protagonista interpretado por un actor mucho más joven de lo que el papel requiere, como Park Hae-il. Tiene su razón -discutible, pero la hay- para esta elección de casting, y es que el escritor, según pasa tiempo con la joven, comienza a tener ensoñaciones en que su versión joven tiene relaciones con Eungyo.
Esto da para que ella se convierta rápidamente en su nueva musa, pero también en entorpecer sus relaciones con la tercera pata del gato, su protegido escritor joven.
Se inicia así un juego de relaciones entre los tres, siendo Eungyo por un lado el objeto de deseo, y por otro la rival que roba la atención del joven escritor, aún sintiendo también una atracción hacia ella.
La historia combina perfectamente esas dinámicas entre los personajes con como evoluciona la historia, no faltando algunos pequeños giros de guión que hacen que el interés por seguir el desarrollo se mantenga intacto. En la última parte de la película la acción y los acontecimientos se aceleran, acercándose al thriller de manera momentánea.

Park Hae-il esta sorprendentemente comedido en su actuación, en la que detrás de una espesa sesión de maquillaje transmite perfectamente esa fascinación etérea por su musa, con una pasión latente irremediable hacia ella. Seguramente es la mejor actuación en que le he visto, muy superior a mi parecer a la de “War of the arrows”, que le reportó algunos premios.
Kim Moo-yul interpreta con solvencia al escritor joven apadrinado por el anciano.

Pero la sorpresa del film es, como decía al principio, la actriz novata protagonista, seleccionada a través de un extenso casting en el que el director buscaba una cara nueva, Kim Ko-eun. Entre la sensualidad y la falsa inocencia, su frescura y carácter le dan desde luego un plus a su personaje y por tanto a la película. Su trabajo es muy valiente, al no tener reparos de aceptar un papel como este con el peso que le pueden acarrear los numerosos desnudos de la película para su carrera, en una sociedad tan (hipócrita) puritana

La dirección corre a cargo de Jung Ji-woo, un director que comenzó a principios de la década pasada con muy buen pie, pero que poco a poco ha quedado relegado a proyectos de menor calado, y que ha vuelto con fuerza en este 2012 con “Eungyo”.
Técnicamente el film es una maravilla, destacando la fotografía de Kim Tae-kyung, y la banda sonora de Yeon Ri-mok.

Tanto la historia como el fondo de los personajes se funden perfectamente en este drama, en que la soledad y la falta de reconocimiento y de relaciones interpersonales mueven al trío protagonista. La película no busca la moralina para provocar la reflexión, sino que se mueve en terrenos más escabrosos, y más naturales, como el de las propias necesidades humanas.

8´5 de 10

domingo, 25 de noviembre de 2012

3 días en el Gijón Film Fest.


Este año nuestro amigo Jordi Codó ha tenido ocasión de pasar unos días disfrutando de la programación del Festival de Gijón, en este 50 aniversario del festival en pleno renacimiento. La agradecemos enormemente que nos acerque su experiencia a través de esta crónica de su paso por la ciudad asturiana, con la que os dejamos:

Por primera vez, El Pozo de Sadako alarga sus brazos –como si fuera Míster Fantástico– para abrazar la programación (asiática, por supuesto) del veterano (¡50 años ya!) Festival Internacional de Cine de Gijón, certamen que a pesar de los titubeos ocasionados por algunas polémicas recientes (descabezamiento de su dirección motivada políticamente; boicot de muchos medios y profesionales a raíz de lo anterior) mantiene incólume su interés, afianzado en una programación atrevida y de calidad y, por qué no decirlo, los encantos de la ciudad que lo hospeda, cuyas vistas al mar invitan a que uno olvide sus obligaciones... ¡Pero no! Habíamos venido a ver cine, y es lo que hicimos. Y ahora vamos a hablar de ello.

Día 1: Apaguen sus móviles y olviden sus preocupaciones

Esta es la sugerencia que nos hizo una voz a través de la megafonía justo antes de dar comienzo la gala de inauguración del festival. Y parecía una buena idea. De hecho, ya habíamos empezado a aplicarla horas antes. El día se había desarrollado plácidamente y sin las presiones horarias típicas de estos eventos. Sin nada destacado que ver ni durante la mañana ni por la tarde de esta primera jornada (nada asiático a la vista, aún), nos dedicamos a cuestiones logísticas: instalación en el hotel (el San Miguel, recomendable) y localización de los espacios del festival (salas de proyección, exposiciones, restaurantes colaboradores, etc.). Echamos de menos, por cierto, una sala de prensa y un espacio mejor habilitado para atender a invitados, reporteros y público en general.

A todo esto se nos hicieron ya las ocho y media, hora prevista para dar comienzo a la inauguración del festival. Todo estaba listo en el teatro Jovellanos: alfombra roja, platea llena (más de mil localidades) y la emoción a flor de piel. El espectáculo comenzó tarde, por supuesto, y se (me) hizo largo, pero no demasiado. Consistió en una presentación –conducida por una poco desenvuelta Leticia Dolera (la protagonista de REC 3)– de las diferentes secciones, jurados, invitados y patrocinadores del evento, acompañados por una banda de música en directo y un homenaje al director de casting Luis San Narciso, quien recibió un premio por su trayectoria.

A las diez de la noche terminaron los prolegómenos y se inició la proyección de la película que abría el certamen, la rumana “Beyond the Hills” de Cristian Mungiu (galardonado director de “4 meses, 3 semanas, 2 días”). La cinta duraba dos horas y media (con lo que terminó pasada la medianoche), pero el cansancio no hizo mella en nosotros gracias al poderoso atractivo de la propuesta, tanto por su tema como por su planteamiento estético. Se nos relata la historia de dos amigas, antiguas compañeras (y amantes) en un orfanato. Una de ellas, Alina, llega a Rumanía desde Alemania (a donde emigró buscando trabajo) para reencontrarse con la otra, Voichita. Alina se siente sola en el extranjero y quiere convencer a su amiga para que se vaya con ella, pero Voichita vive ahora en un convento y está contenta con su vida a pesar de las limitaciones y del paternalismo de su comunidad. La presencia de Alina en la orden –con la que se hospeda unos días– provocará fuertes tensiones, sobre todo porque la chica sufre ataques de angustia que los religiosos interpretarán como posesiones diabólicas. Todo esto se filma con largos planos (uno por escena) extraordinariamente bien organizados y desarrollados (Mungiu no se limita a plantar la cámara y observar desde la distancia, sino que elabora complejas interacciones y monta internamente la imagen), cuyo sentido y valor estético –explicaría el cineasta al día siguiente en rueda de prensa– es que evitan la manipulación de la vida en pos de una mayor sinceridad, al tiempo que refuerzan la especificidad del cine en tanto que arte (de la duración) del tiempo. Y es que Mungiu y sus compañeros de fenómeno (ese llamado Nuevo Cine Rumano) pretenden marcar un hito en la cinematografía de su país tanto por la frontalidad de su acercamiento a la realidad social rumana como por la categoría intrínseca de su lenguaje. Es por ello que “Beyond the Hills” se plantea como un desafío para el espectador, por su densidad, crudeza y duración; pero resulta altamente satisfactorio si se aguanta el envite.

Día 2: Asia a la vista

La segunda jornada ofreció los primeros platos para aquellos degustadores del cine asiático. El primero fue “From up on Poppy Hill”, la más reciente producción del estudio de animación japonés Ghibli. En la dirección, Goro Miyazaki, hijo del conocido Hayao Miyazaki, alma mater del estudio, que en esta ocasión se encarga solo de escribir el guión junto a Keiko Niwa basándose en un shojo manga homónimo de Tetsuro Sayama (escritor) y Chizuru Takahashi (ilustrador). Miyazaki Jr. se enfrentaba al reto de dirigir su segundo film tras la fría acogida de su anterior “Cuentos de Terramar” (2006), y los buenos resultados obtenidos confirman el arranque de una prometedora carrera. “From up on Poppy Hill” fue la película japonesa más taquillera de 2011 y se llevó el premio al mejor film de animación en los premios de la Academia nacional gracias, seguramente, a dos cosas: la nostalgia y el candor. El film se ambienta en el Japón de primeros de los sesenta, justo antes de esas Olimpiadas de Tokyo (1964) que marcarían la entrada del país nipón en la escena global del desarrollo pacífico. La misma época (año arriba, año abajo), ya había servido de marco a la popularísima y sensiblera “Always” (2005) de Takashi Yamazaki y a sus secuelas, con lo que la operación debía parecer rentable aunque se apartara de ese realismo mágico al que nos tiene acostumbrados la firma (sin que por ello se trate de una propuesta inédita, pues ahí están los títulos dirigidos por Isao Takahata). Ghibli aporta, eso sí, su distintivo toque cariñoso, delicado y familiar (de valores familiares, me refiero). Remito al comentario hecho ya en este blog para más detalles del argumento y el estilo.

Tras la proyección, y por recomendación expresa del director del festival, Nacho Carballo, a quien tuvimos el gusto de conocer, nos dirigimos sin solución de continuidad a ver uno de los títulos más anticipados del programa, “The Patience Stone” del afgano Atiq Rahimi. La cosa no parecía para menos, pues a su innegable interés cultural, por ser uno de los raros filmes de Afganistán que llegan hasta nosotros (cosa que le confiere también un toque de exotismo), se le añade el valor político de tratar y criticar la penosa situación de las mujeres en este y en otros países islámicos, así como el apadrinamiento cinéfilo que le confiere el hecho de que su libreto venga co-escrito por Jean-Claude Carrière (guionista, entre otros, de Luis Buñuel). Su historia es la de una mujer (sin nombre) prisionera en su casa al cuidado de un marido (mucho mayor que ella) en estado vegetativo. A su alrededor el mundo se desmorona afectado por la guerra incesante, la cual le hace periódicas visitas en forma de bombardeos y milicianos en busca de refugio y sexo. Durante las hora muertas, la mujer habla con su marido como no ha podido hacerlo nunca, y le confiesa sus más íntimos deseos y secretos. La narración se localiza casi exclusivamente en el interior de la casa, confiriendo a las imágenes un aire teatral de voluntad poética. En última instancia, por desgracia (y conste que me aparto de lo que parece la opinión mayoritaria), el film falla al ser incapaz de hacer encajar su doble compromiso estético: con el realismo y con la lírica evocadora a un tiempo. El resultado es una obra inverosímil por forzada, que tal vez se hubiera beneficiado –paradójicamente– de una mayor apuesta por la abstracción.

Día 3: De par en par

El tercer y último día de nuestra estancia en el festival se dividió claramente en dos mitades. La primera, por la mañana, consistió en el visionado de dos cintas procedentes de Israel (algunos de los pases, por cierto, estuvo marcado por la protesta –a las puertas del teatro– de un pequeño grupo de activistas pro-palestinos, dado que coincidieron en el tiempo con los bombardeos israelíes sobre Gaza). Empezamos con “Epilogue” de Amir Manor, película protagonizada por una pareja de ancianos, Hayuta y Berl, que plantea temas de calado y actualidad, como son los de enfrentarse a vivir los últimos días de la vida y hacerlo arrinconado por el mundo. El film empieza con una sensacional escena que establece la visión que la sociedad (proyectada en sus instituciones públicas) tiene de la vejez. Vemos a una asistente social visitando a Hayuta y Berl con la intención de hacerles unas pruebas para comprobar su nivel de invalidez. Los diferentes ejercicios (decir el día y la hora, tumbarse y levantarse, quitarse la camiseta, etc.) humillan a la pareja, a la vez que constatan el paternalismo con que la sociedad trata a estas personas, así como su proceso de deshumanización. A partir de ahí, el film se dedica a dotar de vida propia y alma a los personajes, mientras cada uno emprende viaje personal de aire cotidiano. La historia cojea por un exceso de condescendencia y por simplificar los conflictos generacionales. Pero está llena de bellas ideas y momentos, y no poca verdad, amén de ofrecernos una imagen de Israel alejada del conflicto territorial y religioso.

La otra producción israelita que vimos fue “Off-White Lies” de Maya Kenig, una road-movie tragicómica que si no fuera por el entorno físico y el contexto bélico (a causa de un enfrentamiento con el Líbano) de la historia, se diría surgida del cine indie estadounidense. Shaul, un inventor frustrado que viste con camisas hawaianas, bebe, fuma y no paga el alquiler, debe encargarse de su hija adolescente, Libi, a quien su ex-mujer ha enviado temporalmente desde los Estados Unidos. Como Shaul no puede instalarla en su casa, por motivo de los conflictos con su casero, ambos emprenden un viaje en coche, hasta que Shaul decide que se harán pasar por refugiados del norte del país (donde tiene lugar la guerra) para conseguir hospedarse en el hogar de algún buen samaritano. A lo largo de la aventura, como suele ser habitual, padre e hija llegan a conocerse y a entablar una relación de confianza y amistad. Buenos sentimientos, primeros amores y reflexiónes alrededor de la soledad y la necesidad de ayuda mutua, en un film de esquema típico, poco incisivo y con algún agujero negro en su argumento (el personaje ausente de la madre, por ejemplo), pero agradable y divertido. No marcará un hito, pero bien merece un visionado.

Por último aquél día, tuvimos la ocasión de ver dos ejemplos del cine del iraní Amir Naderi. La obra de este cineasta es bien peculiar, pues a parte de realizar películas en su tierra natal (hasta nueve, durante los años setenta y ochenta), ha trabajado también en los Estados Unidos, a donde emigró hace veinte años, y actualmente vive, rueda y da clases de cine en Japón. Precisamente visionamos los que han sido su primer film en territorio yankee, “Manhattan By Numbers” (1993), y su, hasta ahora, única producción japonesa, “Cut” (2011). Ambas llaman la atención por mostrarnos a un cineasta ecléctico y camaleónico, que se adapta a las circunstancias de su entorno social y cinematográfico, integrándolas en sus historias y estilo. Así, en “Manhattan By Numbers” se adhiere a la corriente underground del cine neoyorkino de los ochenta y primeros noventa tomando la calle para registrar, con estilo desmadejado y semi-improvisado, el lado más sórdido de Nueva York y el rostro de los perdedores del Sueño Americano. George Murphy es aquí un periodista en paro a punto de ser desahuciado (situación familiar, ¿verdad?) que se lanza a una frenética búsqueda de algo de dinero para salir del paso. Su única esperanza parece ser un viejo amigo en paradero desconocido, por lo que George se propone encontrarle. Esta trama argumental no es más que una excusa, como admite el propio Naderi, para dar cuenta del espíritu y las contradicciones de la gran metrópolis norteamericana. En su pequeña odisea, laberíntica y frustrante, George se pasea por lo más variopinto de la ciudad, desde los solares habitados por vagabundos, pasando por edificios ruinosos y hasta los rascacielos símbolo de poder financiero de Wall Street, en lo que quiere ser en parte una proclama anticapitalista. Con todo ello Naderi construye un semi-documental lleno de vida que nos da buena muestra, veinte años después, de un estado de las cosas no muy alejado del actual.

Todo lo contrario ocurre con “Cut”, la producción japonesa del realizador iraní, que se aísla del mundo para refugiarse en el cine, a pesar de lo que, aparentemente, parece querer decirnos. Su protagonista, Shuji, es un cinéfilo de pro. Vive por y para el cine de tal manera que permite que su hermano le consiga dinero para realizar un film pidiéndolo prestado a la mafia. Cuando el hermano es asesinado por no poder pagar la deuda, Shuji siente tal cargo de conciencia que reúne el dinero necesario vendiendo su cuerpo como saco de golpes a los gángsteres, dejándose apalizar repetidamente en los lavabos donde su hermano fue apuñalado. La premisa es interesante, pero el film en realidad solo contiene dos ideas. Una, la de la pasión cinematográfica del protagonista, resulta muy inocente e incluso se trata con cierto infantilismo cuando Naderi decide informar en pantalla, una por una, de las cien películas favoritas de Shuji (o más bien las suyas propias). La otra idea, la de la culpabilidad y el calvario redentor del protagonista es potente, y podría haberla empleado el mismísimo Sion Sono (Gloria Fernández dixit), pero no basta para sostener todo un film de más de dos horas, y es a lo que se ve obligada puesto que el resto de personajes y situaciones no pasan de lo decorativo o el cliché. Hay que reconocer que la película contiene buenos momentos, como aquellos en los que Shuji se revigoriza bañándose con la luz de las proyecciones fílmicas, o el punch line que cierra la historia, [spoiler] cuando tras haber saldado la deuda Shuji pide prestado dinero a los yakuza para realizar un nuevo film. Pero en líneas generales se trata de una obra fallida.

Despedida y cierre

Esto fue todo por mi parte ya que, desgraciadamente, otras obligaciones me alejaban de Gijón. Pero el festival siguió durante cinco jornadas más, durante las cuales pudieron verse un buen número de películas asiáticas de gran interés, a juzgar por el palmarés del festival, que ha premiado a varias de ellas. Os dejo la relación de galardones aquí debajo, y para más información sobre las películas no comentadas aquí, podéis consultar la previa que hicimos unos días antes del certamen.

PREMIO PRINCIPADO DE ASTURIAS AL MEJOR LARGOMETRAJE  es para:
About the Pink Sky de Keiichi Kobayashi
(Japón, 2011)
PREMIO AL MEJOR DIRECTOR:
Lee Sang-Woo por Barbie
(Corea del Sur, 2011)
PREMIO AL MEJOR ACTOR:
Yosef Carmon por Epilogue
(Israel, 2012)
PREMIO A LA MEJOR ACTRIZ:
Golshifteh Farahani por The Patience Stone
(Francia / Afganistán, 2012)
PREMIO AL MEJOR GUIÓN:
Amir Manor por Epilogue
(Israel, 2012)
PREMIO “GIL PARRONDO” A LA MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA:
Dragan Denda por Djeca
(Bosnia-Herzegovina / Alemania / Francia / Turquía, 2012)
PREMIO ESPECIAL DEL JURADO:
Beyond The Hillsde Cristian Mungiu
(Rumanía / Francia / Bélgica, 2012)


sábado, 24 de noviembre de 2012

Ganadores de los 49 Golden Horse Awards 2013

 Esta noche se otorgaban en Taiwan los premios Golden Horse a la cinematografía de China, Hong Kong y Taiwan. En la gala presentada por Huang Bo y  Bowie Tsang no han faltado numerosas sorpresas, dando como claras ganadoras de la noche a "Beijing Blues" de Gao Qunshu, que se ha hecho con tres galardones, entre ellos el de mejor película, y la productora Milkyway de Johnnie To, que se ha llevado 5 premios repartidos entre tres películas, "Life Without Principle", con tres galardones, incluído el de mejor director para el propio To y mejor guión, "Motorway" y "Romancing in thin air".
El gran derrotado de la noche no ha sido ningún actor, director, ni siquiera película, sino, en conjunto, el cine taiwanés, que aún jugando en casa prácticamente se ha ido de vacío, repartiéndose la mayoría de los premios entre producciones de HK y del Mainland.
Os dejo con la lista completa de ganadores:

Mejor película: "Beijing Blues" de Gao Qunshu

Mejor director: Johnnie To por "Life Without Principle" 

Mejor actor: Lau Ching-Wan por "Life Without Principle"

Mejor actriz: Guei Lun-Mei por "GF*BF"

Mejor actor secundario: Ronal Cheng por "Vulgaria"

Mejor actriz secundaria:  Liang Jing por "Design for death"

Mejor director novel: Chang Jung-Chi por "Touch of the light"

Mejor artista novel : Qi Xi por "Mistery"

Mejor guión original: "Life without Principle"

Mejor guión adaptado: "Love is not blind"

Mejor montaje: "Beijing Blues"

Mejor fotografía: "Beijing Blues"

Mejor banda sonora: "Mistery"

Mejor canción original: "DoReMi"  de "Romancing in thin air"

Mejores efectos de sonido: "Nightfall"

Mejores efectos visuales: "Flying swords of dragon gate 3D"

Mejor coreografía de acción: "Motorway"

Mejor dirección artística: "Desing of death"

Mejor maquillaje y vestuario: "The bullet vanishes"

Cineasta taiwanés del año: Huang Yu-Siang por "Touch of the light"

Mejor documental: "China Heavyweight"

Mejor cortometraje: "The home gleaners"

Premio por toda su carrera a Shih Chun.

Un año más hemos seguido los premios a través del live blogging de The Golden Rock




viernes, 23 de noviembre de 2012

A simple life.

Si el mundo fuera justo y nuestro país estuviera en una situación menos bochornosa, seguramente habríamos podido disfrutar de “A simple life” en los cines. No es para menos, ya que sin duda se trata de una de las mejores películas del año pasado y su mensaje esperanzador es universal, aunque este situada en Hong Kong. Es de esas películas que nos llega a todos por su humanidad, y porque habla de temas con los que el espectador puede conectar sin importar nacionalidad, raza o credo.
Deanie Ip se ha llevado, merecidamente, multitud de premios por su interpretación con esta película, que para tratarse de un melodrama sobre la vejez y el cariño, no fuerza en absoluto el sentimentalismo.

De hecho la película se mueve con tanta naturalidad en la realidad, que más que una sinopsis, lo que hay es un punto de partida desde el que se desarrolla la acción: Andy Lau interpreta a Roger, un productor de cine que vive a caballo de Hong Kong y el Mainland, donde más se mueven sus negocios. Su criada, que lleva toda su vida al servicio de la familia, empieza a tener una edad avanzada, y sufre un ataque que la deja maltrecha. Roger entonces decide hacerse cargo de ella, y siguiendo sus deseos la ingresa en una residencia.


A partir de aquí vemos la relación de complicidad entre ambos, que evoluciona según pasan los minutos en pantalla, entre la mujer que, sin ser su madre, le ha criado, y el hombre con el que, sin ser su hijo, siente el afecto de haber pasado la vida juntos.
El continúa sus visitas hacia ella, porque se siente responsable hacia la mujer con la que ha convivido tantos años, y ella, a pesar de no querer ser una carga para al fin y al cabo su jefe, y sentir ese orgullo de no querer sentirse como una persona incapaz de valerse por si misma, acepta el cariño y la preocupación de ese niño al que regañaba de pequeño, ahora convertido en adulto.

Ann Hui, la directora del film, transporta todos esos sentimientos a la pantalla desde un guión en el que en muchas ocasiones se dice mucho más con pequeños gestos y miradas, de una enorme sutilidad, que con palabras. De hecho los diálogos suenan mucho más naturales que los de la mayoría de melodramas, y es que esa es la clave para que la película llegue y emocione de la manera en que lo hace, que nada parece forzado y las escenas fluyen con la mayor naturalidad.
La historia del film esta basada en la propia experiencia del productor de la película, Roger Lee, cosa que sin duda debe de ayudar a transmitir la historia a la pantalla de la manera en que lo hace.


Cualquier cosa que se diga de las interpretaciones de Deannie Ip y Andy Lau en el film quedan cortas. La química entre ambos es la de una madre y su hijo hijo, y transmiten ese sentimiento de afecto sincero en cada escena, con muchísimo mimo y ternura. La actriz se ha llevado la mayor parte de reconocimientos (incluída la copa Volpi de Venecia), como decía muy merecidos, pero no por ser esa gran estrella hay que minusvalorar el trabajo de Lau, en una interpretación para enmarcar.
En el reparto destacan por supuesto la cantidad de cameos de gente del mundo del cine, desde Anthony Wong que tiene un pequeño papel, hasta Tsui Hark y Sammo Hung en una escena tremendamente simpática que da en pequeño pellizco sobre el mundo del cine, Chapman To o Ning Hao.

“A simple life” esta llena de pequeños momentos, detalles, y gestos, para recordar, y de paso darnos un poquito de esperanza que nos haga soñar con que la humanidad no este perdida del todo, algo cada día más difícil de creer.

9´5 de 10

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - http://elpozodesadako.blogspot.com/ Add to Technorati Favorites Blogs http://www.wikio.es EspaInfo: buscador de España